Pasado y futuro: reviviendo una empresa familiar de whisky

Reviviendo una icónica empresa familiar de whisky

El whisky, al igual que las empresas familiares, requiere un tiempo para madurar. Leonard Russell, de Ian Macleod Distillers, en Broxburn (Escocia), explica cómo el pensamiento a largo plazo lo moldea todo, desde la reapertura de una vieja destilería hasta la planificación de la sucesión.

Celebrando la trayectoria sin dejar de mirar al futuro

Un día de 2017 Leonard Russell conducía su coche cuando pasó por un imponente edificio victoriano de ladrillo rojo en las orillas del canal Forth and Clyde en Escocia. La Rosebank Distillery, construida en 1840, y conocida en su día como el «rey de las Lowlands», se ganó la reputación como productor de un impecable whisky de triple destilación. Sin embargo, llevaba cerrada desde 1993. «Es una destilería icónica», dice Leonard. «Y era una pena verla cerrada». Decidió devolverla a la vida.

Como director general de Ian Macleod Distillers, con sede en Broxburn, Leonard cree profundamente en el valor de las empresas con un legado. Ian Macleod fue fundada por su abuelo en 1933. El padre de Leonard entró a trabajar allí en la década de 1950 y el propio Leonard se incorporó en 1989. Tom, el hijo mayor de Leonard, dirige actualmente el área de desarrollo de negocio internacional de la empresa, que cuenta con 250 empleados y una cifra de negocios anual de unos 100 millones de libras esterlinas. Leonard describe su familia como «apasionados del whisky», y la decisión de renovar Rosebank fue coherente con un enfoque de negocio que hace hincapié en crear valor a largo plazo. Dicho de forma sencilla, explica, era «hacer lo correcto».

Si decides hacer algo, vale la pena hacerlo bien.
— Leonard Russel

Rosebank reabrió sus puertas en 2024 tras una brillante intervención arquitectónica que dotó a los almacenes históricos de un diseño contemporáneo. Además de recuperar la referencia Rosebank para el mercado, la nueva sede cuenta con un aclamado centro de visitantes que celebra su historia en la región. «Nos pasamos groseramente de presupuesto», dice Leonard. «Pero si decides hacer algo, vale la pena hacerlo bien».

Leonard Russell, director general de Ian Macleod Distillers y su hijo, Tom Russell, director de desarrollo de negocio internacional. Crédito: Ian Macleod Distillers

Por qué el whisky requiere una perspectiva a largo plazo

Hacer las cosas bien implica pensar a largo plazo. Esa es una de las razones por las que la empresa, que posee cinco destilerías en Escocia y 34 marcas, incluidas Glengoyne, Rosebank, Sheep Dip, Tamdhu y Edinburgh Gin, ha estado invirtiendo en sostenibilidad. Pretende alcanzar las cero emisiones netas en sus operaciones para 2040 (contando las emisiones de alcance 1 y 2) y ha aplicado un enfoque innovador. Glengoyne, por ejemplo, fue la primera destilería en usar humedales artificiales para procesar sus residuos líquidos, reduciendo el desperdicio en un 25 por ciento y creando a la vez un próspero hábitat natural.

Celebramos reuniones en las que nos planteamos cuánta producción deberíamos conservar en la bodega para vender un whisky de 18 años, en la década de los 2040. Es muy probable que para entonces [la empresa] esté en manos de un miembro diferente de la familia –una nueva generación–
— Tom Russell

Para Leonard, el hecho de ser una empresa familiar, libre de la presión habitual de las cotizaciones bursátiles y los accionistas, hace más fácil centrarse en la longevidad antes que en los resultados a corto plazo. Esto es especialmente valioso en épocas de incertidumbre económica. Los beneficios, pese a mantenerse vigorosos, se han visto afectados por las turbulencias económicas en forma del Brexit o los aranceles al comercio de Donald Trump. Esta mentalidad es algo natural para quienes trabajamos en el sector del whisky, dice Leonard. «Destilamos whisky que –en el caso del whisky puro de malta– pasará alrededor de 12 años madurando en barrica antes de su venta. Esa es, por definición, una perspectiva bastante a largo plazo sobre las cosas».

También significa hacer las cosas bien para los sucesores, aquellos de quienes se espera que asuman la responsabilidad al frente de la familia en el futuro. Como explica su hijo Tom: «Celebramos reuniones en las que nos planteamos cuánta producción deberíamos conservar en la bodega para vender un whisky de 18 años, en la década de los 2040. Es muy probable que para entonces [la empresa] esté en manos de un miembro diferente de la familia –una nueva generación–».

Glengoyne, una de las cinco destilerías escocesas propiedad de Ian Macleod Distillers, fue la primera en usar humedales artificiales para procesar sus residuos líquidos, reduciendo el desperdicio en un 25 por ciento y creando a la vez un próspero hábitat natural. Crédito: Ian Macleod Distillers

Preparando a la nueva generación

Leonard considera un acierto para el negocio introducir a las nuevas generaciones en la toma de decisiones, y acoge de buen grado las perspectivas que reflejen la evolución del mercado. «Tom y sus hermanos tienen una idea mucho más precisa sobre lo que está moviendo las preferencias de consumo en el sector de baja graduación y bebidas no alcohólicas», dice Leonard, al tiempo que admite tener opiniones no absolutamente coincidentes en ese punto. «Pero no me duelen prendas en debatir –y en dejar que la generación más joven lleve las riendas sobre ese aspecto porque lo comprenden mejor que yo–».

Si alguien tiene una buena idea, la exploramos. En ese sentido funcionamos más como una meritocracia que como una dictadura.
— Leonard Russell

Leonard dice que su propio padre mostró buena disposición a la hora de permitirle tomar decisiones de forma independiente, algo que él valoró en gran medida. «Le estoy muy agradecido por el hecho de que me diera mi espacio y me dejase acometer varios proyectos que le resultaban ajenos. Y espero ser capaz de hacer lo mismo con mis hijos. Escuchamos a todos y si alguien tiene una buena idea, la exploramos. En ese sentido funcionamos más como una meritocracia que como una dictadura».

Nunca ha existido presión en la familia para incorporarse a la empresa, por lo que cuando alguien decide entrar lo hace movido por verdadera pasión –y a menudo aportando nuevas experiencias. Antes de que Tom se incorporase en 2018, pasó tres años en China estudiando mandarín y adquiriendo experiencia en el sector de bebidas de la región. Ello le permitió más tarde asumir la responsabilidad del desarrollo de negocio regional desde una oficina en Taiwán. «Como miembro de la familia, quería conocer de cerca la cultura, el idioma, la forma de trabajar, y ser capaz luego de transformarlo en una ventaja competitiva en ese área», añade.

Tom supervisa actualmente un proyecto de expansión en la India, país que según la empresa ofrece una de las mayores oportunidades de crecimiento en el sector. Están construyendo una destilería en Himachal Pradesh, con vistas a crear una nueva referencia elaborada con cebada de malta local. Como con Rosebank, la familia ha apostado por un enfoque que prima ante todo la calidad. «No hemos escatimado en gastos» dice Tom. Más bien, han invertido para crear la mejor destilería dentro de sus posibilidades. «Hemos transportado la mayoría de los materiales y los alambiques desde Escocia, lo cual puede parecer un poco extravagante». Pero se trata de hacer las cosas bien, de crear algo que perdure. El proyecto, explica, «es fiel al estilo Ian Macleod».

Hitos principales

Desde sus inicios en 1840 como productor de un prestigioso whisky de triple destilación, la trayectoria de Rosebank Distillery ha estado marcada por la innovación y la reinvención. Tras cerrar sus puertas en 1993, Rosebank fue adquirida y resucitada por Ian Macleod Distillers, la empresa de los Russell. Reabrió en 2024 con un nuevo y atractivo centro de visitantes. La próxima generación, encarnada por Tom Russell, lidera actualmente la expansión internacional, incluida una nueva destilería en la India. Este dinámico legado empresarial combina tradición, ambición familiar y visión global.
1840

La Rosebank Distillery abre a orillas del canal Forth and Clyde, Escocia, logrando prestigio como productores de un impecable whisky de triple destilación. Cierra sus puertas en 1993.

1963

La familia Russell adquiere la empresa Ian Macleod & Co, con sede en Broxburn y fundada en 1933. En 2003, cambia su denominación a Ian Macleod Distillers.

1989

Leonard Russell entra en la empresa como director de desarrollo de negocio, convirtiéndose en su director general 11 años más tarde.

2016

La empresa adquiere Spencerfield Spirits, en cuya cartera se incluyen marcas de whisky como Edinburgh Gin, Pig’s Nose, Sheep Dip y The Feathery.

2017

Leonard ve la Rosebank Distillery cerrada y decide resucitarla. Los trabajos para la reapertura comienzan dos años después.

2018

Tom, hijo mayor de Leonard, se incorpora a la empresa tras pasar tres años en China estudiando el idioma mandarín y adquiriendo experiencia en el sector de bebidas de la región.

2024

Tras una celebrada intervención arquitectónica, Rosebank reabre sus puertas, incluyendo un nuevo centro de visitantes que repasa la trayectoria de la empresa en la región.

2026

Tom, actualmente director de desarrollo internacional, supervisa un proyecto de expansión en la India, con la construcción de una destilería en Himachal Pradesh.

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