Situación fiscal de EE.UU.: difícilmente sostenible
Hoy en día, es improbable que en el futuro próximo pueda producirse una reducción significativa de la deuda de EE.UU. debido a una política fiscal expansiva, enfoque en la política industrial e intensificación de la polarización política. La Administración Trump está en vías de incrementar el déficit presupuestario en más de 2 billones de USD en la próxima década como consecuencia de la ley OBBBA, que prorroga la validez de las rebajas de impuestos, crea nuevos recortes, y reduce el gasto en Medicaid, asistencia alimentaria y algunos otros gastos discrecionales. El coste podría llegar a representar cerca de 4 billones de USD, incluidos los gastos por intereses, y puede acercarse a casi 5,5 billones de USD si las reducciones fiscales temporales se convierten en permanentes.
Existen serias inquietudes sobre quién comprará esta emisión masiva de títulos del Tesoro y a qué precio.
En el mejor de los casos, los ingresos por aranceles podrían compensar la expansión del déficit derivado de la ley. Según estimaciones más razonables, el déficit aumentaría a alrededor del 7% del PIB, incrementando la carga de deuda del país. El denominado Departamento de Eficiencia del Gobierno (DOGE) de Elon Musk fracasó estrepitosamente en sus objetivos de reducción de costes, poniendo de relieve la dificultad para rebajar el gasto público.
El aumento de la deuda y los déficits implica una mayor emisión por parte del Tesoro de EE.UU. Es más, esto está sucediendo en un contexto de movimiento tectónico en curso en la economía global. La arquitectura geoeconómica existente –en la que EE.UU. ofrece estabilidad financiera, garantías de seguridad y rentabilidades superiores a cambio de la entrada de capitales exteriores– se tambalea, pues las políticas estadounidenses erosionan la confianza en la primera economía del mundo.
Impacto anual de la "One Big Beautiful Bill Act" en el déficit
Cálculos estimados por la Congressional Budget Office, en miles de millones USD
Fuente: Pictet Wealth Management, Congressional Budget Office, as at 29.06.2025
Existen serias inquietudes sobre quién comprará esta emisión masiva de títulos del Tesoro y a qué precio. En el futuro próximo es improbable que el alejamiento del orden mundial de las divisas respecto al dólar –o desdolarización– se convierta en realidad, si bien puede persistir como parte de una tendencia a más largo plazo. No hay ninguna divisa ni cesta de divisas que presente una alternativa viable en la actualidad.
La continua acumulación de deuda amenaza con agotar la paciencia de los compradores insensibles al precio.
No obstante, la reciente actuación de la Administración Trump eleva el riesgo de un retorno de los bond vigilantes. Es posible que veamos un escenario similar al denominado "momento Liz Truss" en el Reino Unido, donde las fuerzas del mercado exigen un rendimiento más alto por invertir en deuda soberana como resultado de la política fiscal iniciada –y después abandonada– por la ex primera ministra británica. La continua acumulación de deuda amenaza con agotar la paciencia de los compradores insensibles al precio, lo que podría desencadenar un empeoramiento rápido del estado de ánimo del mercado. La probabilidad de que este riesgo se materialice no hará sino aumentar mientras el ritmo de la acumulación de deuda continúe.
No puede descartarse un escenario adverso en el que la constante preocupación de los inversores sobre las perspectivas fiscales impulsen los costes de la financiación considerablemente al alza y provoquen una notable tensión financiera. La Fed podría verse obligada a intervenir con medidas de relajación cuantitativa. Hay incluso quien ha sugerido la posibilidad de un control de la curva de rendimientos, que EE.UU. experimentó durante y después de la Segunda Guerra Mundial cuando el Tesoro necesitó ayuda para financiar el gasto de la guerra. Un importante riesgo asociado a esto es la credibilidad del banco central, especialmente en un entorno de mayor inflación y volatilidad de la inflación.