Inteligencia artificial: ¿de regalo a maldición?
La resiliencia de la economía estadounidense oculta vulnerabilidades: la «circularidad» de los gigantes tecnológicos que invierten entre sí; la creciente carga de deuda de las grandes tecnológicas; la necesidad de que la inversión de capital en IA genere rentabilidad. Si el ritmo impulsado por la IA flaqueara, el efecto riqueza que ha fomentado el gasto por consumo y la inversión de capital podría revertirse y, con ello, lo haría la resiliencia económica de EE.UU.
Por ahora, los perceptores de rentas elevadas, a quienes se atribuye el 50% del consumo en EE.UU., continúan gastando e invirtiendo, respaldados por el crecimiento de los salarios y la revalorización de los activos – en particular los títulos relacionados con la IA presentes en sus carteras. No obstante, cualquier disrupción de los mercados de renta variable podría tener un impacto desproporcionado en los consumidores de rentas elevadas, pudiendo incluso desencadenar una desaceleración económica más amplia.
En este escenario negativo, que no constituye nuestra hipótesis de base, la economía en forma de K se cerraría desde arriba. Esto podría implicar un descenso de la inversión de capital en IA, una caída de las rentabilidades de mercado de los 7 Magníficos tecnológicos, y –en consecuencia– una caída del gasto discrecional de los estadounidenses más ricos. Esto podría dar lugar a una recesión.
Aunque este escenario es sin duda una hipótesis bajista, es cierto que la adopción de la IA en las empresas está siendo más lenta que por parte de los consumidores. Hemos visto la adopción de la IA en el sector del comercio minorista, pero la monetización no satisface las expectativas. La adopción en el mundo empresarial todavía no ha despegado. Esto tiene que producirse. De lo contrario, los bond vigilantes podrían retornar y forzar una pausa en la inversión de capital en IA.
Los hogares de EE.UU. están cada vez más expuestos a fluctuaciones del mercado bursátil. La renta variable representa ahora una cuota de los activos de los hogares de EE.UU. mayor que la propiedad inmobiliaria. Es más, la propiedad de títulos está muy concentrada en el 10% más rico de los hogares de EE.UU. Este gasto discrecional es más volátil que el gasto de los grupos con rentas más bajas.
Durante los últimos 45 años, la renta variable ha sido una clase de activo mucho más volátil que el inmobiliario. Se deduce de ello que una venta masiva en el mercado bursátil podría desencadenar un efecto riqueza inverso que afectaría a la economía en general. No es este nuestro principal escenario, pero es esencial protegerse frente a él.
Renta variable y activos inmobiliarios como cuota de los activos de los hogares (% del total)
La resiliencia de la economía estadounidense oculta vulnerabilidades. Si el ritmo impulsado por la IA flaqueara, el efecto riqueza que ha impulsado la economía podría revertirse y la economía en forma de K se cerraría desde arriba.
1 — Gasto por consumo
EE.UU.: confianza de los consumidores por tramo de renta (Morning Consult)
2 — Inversión en bienes de capital
Crecimiento de la inversión privada en EE.UU., con y sin inversión de capital en IA
3 — Rentabilidad 7 Magníficos
Índice S&P 493 vs. rentabilidad 7 Magníficos