La venta de una empresa

La venta de una empresa

Para que la venta de una empresa culmine con éxito, es necesario un examen minucioso, voluntad de cambio y una planificación estratégica. Bien gestionada, puede ser la oportunidad de una vida.

La venta de una empresa –en parte o en su totalidad– marca un umbral entre una forma de vida y la siguiente. Se trata de un "evento de liquidez": una transacción que libera el capital inmovilizado en la empresa y lo transforma en activos líquidos, unos activos capaces de hacer realidad nuevas ambiciones y de crear y preservar legados duraderos. Para el propietario, recorrer el trayecto hasta la desinversión puede entrañar sentimientos contradictorios. Es un proceso que puede resultar abrumador, al obligar a replantearse identidades, objetivos vitales, las personas que más importan y el significado del legado. Un buen gestor patrimonial ayudará a los propietarios a explorar todas las posibilidades y, sobre todo, a lograr sus ambiciones.

Definir el destino final

La decisión de vender puede surgir por muchas circunstancias: una herencia, un cambio de situación o una oferta irresistible. Puede ocurrir que un accionista desee retirarse de la empresa, o bien adquirir una mayor participación en ella. Para algunos, quizá simplemente haya llegado el momento oportuno.

Conocer los objetivos que persigue la parte vendedora permite orientar la venta hacia el resultado deseado, garantizándole una adecuada asignación de activos líquidos y un plan correcto de cara a futuras inversiones. Podría ser útil considerar los objetivos a largo plazo y cómo estos han cambiado con el paso del tiempo. Quizá existan varias personas que deban tenerse en cuenta a la hora de plantear el proceso y el resultado, cada una con sus respectivas aspiraciones a veces irreconciliables. Para algunos la sostenibilidad podría ser una prioridad; para otros, preservar la integridad de la empresa, mientras que, en otros casos, quizá se trate simplemente de lograr un precio apropiado.

Planificar la hoja de ruta

Las distintas formas de retirarse de una empresa pueden conducir a resultados diferentes. Por ejemplo, la venta a un comprador estratégico tendrá a menudo como adquirente una gran empresa o un competidor del mismo sector. Al existir un interés personal del comprador, este tipo de venta tiene el potencial de generar el máximo importe al contado. Alternativamente, una venta a través de private equity podría implicar la venta de una participación mayoritaria a una sociedad de inversión especializada en adquisiciones de empresas. El importe al contado recibido será inferior al máximo potencial, pero el propietario suele conservar una participación en la empresa. De ahí surge un potencial futuro en función de la capacidad del comprador para desarrollar el negocio, y la participación conservada por el propietario puede revalorizarse. Cuando se trate de empresas de cierto tamaño, una Oferta Pública Inicial (OPI) de acciones ofrece el potencial de lograr la máxima valoración de mercado, pero el éxito de la operación dependerá de muchos factores, como los requisitos y costes reglamentarios, unos exhaustivos estudios de due diligence y las condiciones del mercado.

Las rutas de salida posibles son numerosas, y los aspectos a considerar en cada caso serán diferentes.

Buscar el asesoramiento adecuado

Un buen apoyo práctico y emocional puede hacer que la venta resulte un proceso eficiente y sin tropiezos. Hay muchos aspectos a considerar: desde las implicaciones fiscales hasta cómo debería estructurarse y gestionarse el futuro patrimonio. Un asesoramiento adecuado puede ayudar a los propietarios de empresas a articular un plan integral y a prepararse mejor para el futuro.

El antiguo propietario de la empresa necesitará pensar hasta qué punto quiere participar directamente en la futura gestión de su patrimonio. La coordinación de los diversos actores es una parte importante en esta fase. Redactar un protocolo familiar para la familia y las inversiones puede servir para unificar criterios, así como dar voz y poner en valor perspectivas diferentes.

Cambio de rol

Tras efectuar la venta, el antiguo propietario de la empresa debe adoptar la mentalidad de inversor. Procesar este cambio de identidad puede llevar tiempo. Pero no tiene por qué suponer el fin del emprendimiento. Hay muchas formas de activar el patrimonio resultante de la venta y de invertir los ingresos generados; estas van desde las actividades empresariales a las filantrópicas.

Muchos propietarios convertidos en inversores buscan métodos para destinar sus recursos liberados, tanto económicos como de tiempo, a impulsar cambios positivos mediante la inversión de impacto y la filantropía. El éxito suele acompañar a aquellos que recaban asesoramiento cualificado desde el primer momento, con el fin de identificar las maneras más eficaces de impulsar el cambio, implicar a la familia o aplicar mejor el tiempo, las competencias y la influencia. A veces, la principal duda puede residir simplemente en cómo empezar.

El dejar de estar atado a la ubicación física de la empresa puede abrir las puertas a nuevas zonas geográficas y dar la posibilidad de trasladarse a una jurisdicción más conveniente para los objetivos del inversor.

Objetivos claros

Al final, definir los objetivos es el aspecto más importante para conseguir el resultado deseado. Invertir de forma sensata solo es posible si hay claridad en cuanto a intención, expectativas y apetito por el riesgo. El siguiente paso es establecer una adecuada gobernanza de las inversiones, es decir, el engranaje interno. Una vez hecho esto, el inversor y el gestor pueden empezar a estructurar la cartera y a asignar los activos conjuntamente. Contar con una estrategia de asignación de activos es esencial; a este respecto, un buen gestor patrimonial podrá prestar la orientación necesaria. Las carteras se adaptarán a la tolerancia al riesgo, al horizonte temporal y a las necesidades previstas de gasto (liquidez), con el objetivo de proteger y hacer crecer el patrimonio a lo largo de generaciones. Pueden crearse trusts y cuentas para estudios a fin de traspasar recursos a la siguiente generación.

Obtener el apoyo adecuado

Los asesores de confianza pueden resolver dudas, traducir la confusa jerga financiera, evitar noches en vela y simplificar temas complejos. Todo esto puede ser especialmente útil cuando el propietario sigue dedicado a la operativa diaria del negocio. Una vez que las ideas van cobrando forma, los equipos de servicios filantrópicos y de asesoramiento a family offices pueden ofrecer sesiones de orientación, seminarios avanzados o una segunda opinión experimentada. Poseemos competencias propias en activos alternativos y renta variable temática, y los gestores tienen acceso a una extensa base de conocimientos interna nutrida por nuestras cuatro líneas de negocio. Nuestras capacidades de inversión internacional abarcan un amplio espectro de clases de activos. Una vez que los objetivos están claramente definidos, los clientes pueden elegir entre el abanico de estrategias de asignación de activos clásicas, o seleccionar una caja de herramientas que les permita mantener el control directo de las decisiones de inversión. 

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