Monthly house view | Abril 2026
Contexto
El conflicto de Irán está cuestionando el escenario base que presentamos en nuestras previsiones para 2026 sobre una aceleración del crecimiento global. Esa hipótesis estaba cumpliéndose, pero la guerra ha sacudido la economía mundial. Tras los ataques de EE.UU. e Israel, Irán cerró la vía navegable del Estrecho de Ormuz y limitó las exportaciones de petróleo, gas y otras materias primas. Esto ha provocado un choque a corto plazo de la oferta de energía y otros productos básicos. El consiguiente encarecimiento del petróleo y otros productos amenaza con influir en el crecimiento e incrementar la inflación, poniendo en una posición difícil a los bancos centrales, que se encargan de equilibrar los riesgos para el empleo y los precios. El panorama no está claro, e Irán utiliza el Estrecho de Ormuz como punto crítico para perjudicar a la economía global y presionar a EE.UU. Por lo tanto, tan importante es el cómo como el cuándo se resuelva el conflicto. Esto incluye el alcance de los daños a las infraestructuras energéticas.
La disrupción de la IA
Junto al conflicto con Irán está la disrupción económica causada por el rápido desarrollo y el uso de la inteligencia artificial (IA). La IA ha sido un impulsor clave de crecimiento, particularmente en EE.UU., pero existe el riesgo de que se transforme de regalo en maldición. Las herramientas de IA avanzadas están creando disrupción en el sector del software y han provocado una reciente venta masiva de títulos tecnológicos. La situación también ha afectado al mercado de deuda privada, que está muy expuesto al sector del software. Se prevé que en el futuro cercano persistan los titulares negativos sobre la deuda corporativa privada debido a la estructura de algunos vehículos de deuda privada. Aunque están surgiendo inquietudes sobre una crisis de liquidez, es improbable que se vuelva sistémica en el sistema financiero en su conjunto.