Comprender a la Generación K: Ideas para empresas

Cuidando a la próxima generación: desafíos y oportunidades

La escritora y especialista en economía global Noreena Hertz ha dedicado su carrera a trabajar en la intersección de la economía, la política, la geopolítica, la tecnología y la sociedad. Aquí nos presenta su investigación sobre la Gen Z –o Generación K, como ella prefiere llamarla– y describe cómo sus actitudes, comportamientos y valores están transformando las empresas de todo el mundo.

Lo que distingue a la Generación K

Las tensiones y conflictos entre las generaciones no son un fenómeno nuevo. Sin embargo, es fácil generalizar en exceso cuando se trata de fricciones intergeneracionales y de meter injustamente a millones de personas en el mismo saco. “Por eso me encantan los datos”, dice la académica y economista Noreena Hertz desde su despacho del University College de Londres. Ha forjado su carrera investigando a fondo las cifras y utilizándolas para explicar lo que realmente le ocurre a la gente en nuestras sociedades. Por ejemplo, su libro más reciente, The Lonely Century, explora cómo la tecnología y la política han aislado más que nunca a los individuos.

Sin embargo, Noreena es quizás más conocida por sus años de investigación sobre la Generación Z, o como ella prefiere llamarla, la “Generación K” (llamada así por Katniss Everdeen, la heroína de la exitosa serie de libros Los juegos del hambre, cuya vida es una perpetua batalla distópica). Por lo general, se está de acuerdo en que esta agrupación se refiere a los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, que hoy tienen entre 13 y 28 años. La investigación de Noreena ha revelado líneas divisorias sustanciales entre esta generación y las anteriores. Por ejemplo, el porcentaje de personas que confían en que las grandes empresas “hagan lo correcto” ha caído del 60% en la Generación X (con edades comprendidas entre 45 y 60 años hoy en día) a solo el 6% entre los de la Generación K. “El contrato social entre las grandes corporaciones y esta generación está realmente roto”, explica Noreena.

Existe una idea errónea de que ésta es la generación egoísta que se hace selfis, pero hacen más voluntariado que otras generaciones y donan un porcentaje mayor de sus ingresos a causas benéficas que las generaciones anteriores. Así que puede que se hagan selfis, pero no son egoístas

Junto a esto está la importancia que otorga esta generación a la justicia social y medioambiental. “No es que a las personas mayores no les importen el cambio climático, la equidad y el racismo; obviamente les importan”, dice Noreena. “Pero a esta generación les importan enormemente”. Citando datos de la encuesta 2025 a Millennials y Generación Z de Deloitte, Noreena añade: “Un veinte por ciento de ellos ha dejado algún trabajo por motivos medioambientales y más del 70 por ciento considera que el compromiso ecológico es el factor clave en la contratación.” “Existe una idea errónea de que ésta es la generación egoísta que se hace selfis”, dice, “pero hacen más voluntariado que otras generaciones y donan un porcentaje mayor de sus ingresos a causas benéficas que las generaciones anteriores. Así que puede que se hagan selfis, pero no son egoístas”.

Por supuesto, en los últimos años se ha hablado mucho sobre el retroceso entre los hombres jóvenes, en particular, en torno a cuestiones como el género y el feminismo. Para Noreena, sin embargo, si bien es cierta esta regresión, no es tan amplia como se ha hecho creer. Los datos, aunque relativamente escasos, sugieren que ésta sigue siendo una generación muy progresista en lo que respecta a la justicia social y climática y a la equidad.

Otra gran característica de la Generación K es que está “experimentando una crisis de salud mental”, prosigue Noreena. Señala que la cantidad de chicas jóvenes que se autolesionan se ha triplicado en comparación con hace una década, y apunta que esta generación se siente, en promedio, aún más sola que los jubilados. “Uno de cada cinco jóvenes de esta generación no tiene ni siquiera un amigo”, dice, citando su propia investigación, y añade que el 80 por ciento se siente solo “con frecuencia o a veces”.

Apoyar a la Generación K en el lugar de trabajo

Las personas que ocupan puestos de poder pertenecientes a generaciones mayores, ya sea en una empresa, en una familia o incluso en una empresa familiar, deberían tener en cuenta todos estos factores. Los empresarios deben darse cuenta, por ejemplo, de que tienen que ofrecer un nivel de apoyo emocional y de cuidado en el lugar de trabajo que no ha existido antes. También tienen que proporcionar esa sensación de conexión que esta generación anhela, ya sea comiendo juntos o empleando a un barista en la oficina. No se trata solo de una cuestión ética, sino que también hay una razón empresarial detrás. Como explica Noreena, “los trabajadores solitarios son menos productivos, están menos motivados y tienen más probabilidades de renunciar”.

Los empleados más jóvenes no solo quieren recibir instrucciones pasivamente; quieren cocrear activamente junto a ti.

Otros tres factores ayudarán a mantener motivados a los trabajadores de la Generación K, sostiene. Por ejemplo, también tienden a esperar comentarios más coherentes y regulares, por lo que, en lugar de las evaluaciones anuales tradicionales previstas en las empresas, los empleadores podrían considerar la posibilidad de ofrecer más bien una gestión continua del desempeño para esta generación. “Además, no solo quieren recibir instrucciones pasivamente; quieren cocrear activamente junto a ti”, dice Noreena. Por tanto, las compañías deberían considerar incluir a estos miembros del equipo en sus procesos de toma de decisiones. Y por último, dice Noreena, “hay que tener clara la oferta medioambiental y social”. Para esta generación, estas cuestiones “son cada vez más innegociables”.

Algunas veces estas exigencias pueden parecer una carga monumental para las empresas, por lo que Noreena también tiene consejos para los jóvenes que se incorporan al mundo laboral. “Tienen que aprender que en el trabajo hay que renunciar a algunos privilegios de la vida personal”, afirma. “El lugar de trabajo requiere más homogeneidad y a menudo es necesario algún tipo de jerarquía”. Esto no significa que debas ocultar tu talento y volverte tímido, pero tiene que haber un equilibrio.

Noreena Herz es una defensora de los programas de mentoría inversa, mediante los cuales compañeros de trabajo jóvenes y mayores aprenden los unos de los otros en beneficio mutuo. “El aprendizaje no tiene por qué ser un camino de una sola dirección,” dice Noreena.

Lograr credibilidad en empresas familiares

Al mismo tiempo, los jóvenes deben respetar y empatizar con sus compañeros mayores, que pueden estar luchando con todas las novedades y los cambios que encuentran hoy en día. Por otro lado, con su experiencia, la generación anterior tendrá muchos consejos útiles y sabiduría que impartir, por lo que la humildad también es clave. Por esta razón, Noreena es partidaria de las mentorías inversas, en las que los compañeros más jóvenes y los de más edad aprenden unos de otros en beneficio mutuo. “El aprendizaje no tiene por qué ser una calle de un solo sentido”, afirma.

Suele ser mejor que el heredero adquiera primero experiencia y credibilidad fuera de la empresa familiar.

Estas tensiones generacionales resultarán familiares a muchas empresas, pero adquieren dimensiones nuevas y aún más complejas si tenemos en cuenta también la dinámica familiar. Los miembros de la Generación K que se incorporan a una empresa familiar se enfrentan a una serie de retos adicionales. Por ejemplo, podrían sentir una falta de credibilidad, dado que los miembros más veteranos de la plantilla pueden haberles visto de niños en la fábrica o jugando en la fiesta de verano de la oficina. “Por experiencia sé que suele ser mejor que el heredero adquiera primero experiencia y credibilidad fuera de la empresa familiar”, sostiene Noreena, “de lo contrario, es difícil superar la percepción de inexperiencia y de falta de derechos”. 

Noreena también recomienda paciencia a los miembros más jóvenes de la familia. “Sí, tienen pasión y nuevas ideas, y quieren innovar”, dice. “Pero la mayoría de los empresarios de éxito prefiere que sus herederos apunten a la evolución y no a la revolución”. Inevitablemente, habrá diferentes apetitos por la innovación, lo que puede ser una fricción difícil de resolver. Su consejo es que los líderes de la próxima generación “se armen de información, no solo de pasión”, y que reconozcan que llevará tiempo mostrar un historial de pequeños éxitos y generar confianza. También les aconseja que encuentren aquellas áreas de la empresa en las que su juventud pueda aportar realmente valor añadido, ya sea en la digitalización, la adopción de la IA o cualquier otra cosa. De nuevo, sin embargo, la paciencia es importante: “No esperes encabezar toda la revolución de la IA dentro de tu empresa desde el primer día, pero quizás puedas asumir la responsabilidad de liderar la faceta educativa de la misma”.

Empoderar a los líderes de la próxima generación

Al mismo tiempo, los líderes de la próxima generación deben mostrar empatía consigo mismos, porque es difícil estar en esa situación. “He visto a mucha gente joven heredar negocios y realmente luchar con un nivel autoimpuesto de presión que acumulan sobre sí mismos”, cuenta Noreena. “Sí, puedes saber que te han dado algo realmente increíble. Pero deja que eso te impulse, no dejes que te hunda o te aplaste”.

Si tanto las generaciones mayores como las jóvenes siguen este consejo y se tratan mutuamente con empatía y compasión, las oportunidades de colaboración fructífera (y lucrativa) son abundantes. Por ejemplo, la generación más joven cuenta con un nivel de fluidez digital y familiaridad con la IA que cualquier organización debería estar dispuesta a integrar. Por otra parte, la Generación K ha demostrado ser más emprendedora que generaciones anteriores. “Eso puede ser un reto en el lugar de trabajo”, afirma Noreena, “pero también es una oportunidad, si puedes aprovechar ese talento emprendedor y fomentar el espíritu de empresa dentro de tu legado profesional.”

Si les escuchamos y tratamos de entender lo que les preocupa, podemos tener información en tiempo real de cómo será probablemente el futuro.

Sin embargo, lo más importante es que la Generación K – ya sean empleados o la próxima generación dentro de una empresa familiar – puede ser tu más preciso futurólogo y pronosticador de tendencias, todo en uno. “Representan hacia dónde se dirige el mundo”, dice Noreena. “Si les escuchamos y tratamos de entender lo que les preocupa, lo que les importa, lo que valoran, podemos tener información en tiempo real de cómo será probablemente el futuro. Así que cuidémosles y orientémosles”.

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