Filantropía y emprendimiento: el legado de la familia Fong

La filantropía es el punto cardinal de esta familia

Vince Fong es la cuarta generación de la familia responsable de una de las mayores empresas inmobiliarias no cotizadas de Hong Kong. Mientras que su hermano mayor se incorporó a la empresa familiar, Vince ha labrado su propio camino como emprendedor en serie. En esta conversación, nos revela los entresijos de esa dinámica y descubrimos cómo han logrado transmitir los valores de la humildad y la generosidad dentro de la familia durante generaciones.

Un legado de filantropía y valores familiares

“Desde muy joven fui consciente de que mi familia tenía una empresa”, dice Vince Fong, “pero antes incluso de eso fui introducido en el mundo de la filantropía”. Siendo solo unos niños, el abuelo de Vince los envió a él y a su hermano mayor a pasar periodos en varias zonas rurales de China y enseñar inglés en escuelas construidas y financiadas por la fundación familiar. “En aquel momento, me quejaba mucho de que no hubiera aire acondicionado, de que hubiera bichos por todas partes y la comida fuera estrictamente vegetariana”, recuerda Vince con una sonrisa. “Ahora, visto con ojos de adulto, me doy cuenta de que todo aquello tuvo un significado importante en mi formación. Fueron momentos que me dejaron un profunda huella y muy gratos recuerdos”.

Nuestro abuelo deseaba inculcar en mí y en mi hermano los valores de la humildad y el sentido común.

El abuelo de Vince, Henry Fong Yun-wah, nació en 1924 en una familia muy modesta en la ciudad de Heyuan, en la provincia de Guangdong, y a los seis años de edad se desplazó junto a su familia a Hong Kong. Su educación se limitó a la escuela primaria, de donde pasó a ayudar a su padre en el negocio familiar de procesamiento de sésamo. Al cabo del tiempo, esa actividad sería sustituida por la inversión inmobiliaria, y su nueva empresa, Hip Shing Hong, quedó constituida en 1948. Hoy, tras décadas de expansión, Hip Shing Hong es una de las mayores empresas de inversión inmobiliaria no cotizadas de Hong Kong. Henry falleció en 2022 a los 97 años, pero nunca olvidó sus orígenes humildes – y no quiso que sus nietos lo hicieran tampoco.

Vince Fong es un emprendedor en serie que ha forjado su propio camino fuera de la empresa familiar.

“Por aquel entonces, China era muy pobre”, relata Vince. “Nuestra fundación construyó el primer hospital y la primera escuela de nuestra localidad – a los que luego seguirían más de 700 proyectos distribuidos por todo el país durante los primeros años de desarrollo”. De niños, ni él ni su hermano recibieron una explicación concreta de por qué les enviaban a visitar estas zonas rurales. Pero las lecciones que aprendieron están claras. “Nuestro abuelo deseaba fervientemente inculcar en mí y en mi hermano los valores de la humildad y el sentido común”, dice Vince, “así como la importancia de devolver algo a la comunidad, ya que la suerte jugó un enorme papel en el hecho de que hoy estemos en el lugar donde nos encontramos”. Esa conciencia y sentido de perspectiva han contribuido a formar la persona que es hoy.

Forjando un camino más allá de la empresa familiar

En la actualidad, Vince es un emprendedor en serie que ha forjado su propio camino fuera de la empresa familiar. “He sido afortunado, porque tengo un hermano mayor”, dice Vince, refiriéndose a Jonathan, subdirector ejecutivo de Hip Shing Hong actualmente por debajo de su padre David. “Se me concedió mucha flexibilidad y libertad para explorar y hacer cosas fuera del negocio, con tal de que al menos uno de nosotros estuviera encaminado a tomar las riendas de la empresa familiar”.

Para nuestra familia, honestamente, la filantropía es el motor que nos guía, más que el propio negocio.

Este acuerdo funciona para Vince, cuyo carácter, reconoce, podría no estar hecho para la vida dentro de una empresa inmobiliaria familiar, que por naturaleza opera con criterios conservadores y adopta un enfoque de bajo apalancamiento. “Existe una preocupación permanente por la estabilidad y la sostenibilidad del negocio, que básicamente te impide hacer muchas cosas por temor a hacer zozobrar el barco”, dice. Reconoce que, gracias a este enfoque, Hip Shing Hong ha sobrevivido y prosperado durante más de 75 años, sorteando múltiples crisis y turbulencias. Sin embargo, él prefiere la libertad del emprendedor. “Soy una persona muy curiosa”, reflexiona. “Me encanta aprender, ensuciarme las manos y probar cosas diferentes”. Al mismo tiempo, a diferencia de lo que ocurre en la empresa familiar, en su línea de trabajo “las barreras no existen y gozo de completa autonomía”.

Hip Shing Hong, una importante empresa inmobiliaria familiar, opera en Hong Kong desde hace 75 años. Como miembro de la cuarta generación, Vince Fong desarrolla ahora nuevas empresas con sede en Hong Kong, aprovechando el legado familiar.

Vince dice que “siempre he tenido espíritu emprendedor”, recordando cómo incluso en sus años en la escuela primaria ya vendía fideos instantáneos a otros alumnos. Pero fue durante su etapa como estudiante en la Universidad de Southern California en Los Ángeles cuando se convenció a sí mismo de que quería lanzar sus propias empresas. “La energía emprendedora que se respiraba allí era muy potente, y veía a compañeros míos que creaban empresas”, dice. “El mayor catalizador fue encontrar personas afines que compartiesen mis mismos intereses y con quienes poder colaborar”.

Dado ese caldo de cultivo, en lugar de emprender en solitario, Vince tiende a juntarse con socios para lanzar nuevas empresas. Y ha lanzado unas cuantas y en una diversidad de sectores, desde tecnología hasta entretenimiento y estilo de vida. Por ejemplo, durante la pandemia del Covid-19, fundó Raze, que se convirtió en una de las marcas de mascarillas nanotech más prestigiosas de Hong Kong. Desde entonces, ha ampliado su enfoque al sector de consumo, centrándose en el área de las fragancias, los perfumes y el cuidado personal. También se ha aliado al magnate de Hollywood, Scooter Braun, para lanzar StickStack, una empresa con oficinas en Hong Kong, Los Ángeles y Shanghái que opera como incubadora de marcas para celebridades globales y que sirve de productora en programas de merchandising a gran escala para importantes sellos discográficos y artistas de Asia-Pacífico. Junto con estas empresas, están los que él denomina “proyectos inspirados por la pasión”, como MagicRoom, un pujante colectivo de música house que apoya a artistas, agrupa a DJs locales asiáticos y trae artistas internacionales de Europa y Norteamérica a Asia.

Me encanta aprender, ensuciarme las manos y probar cosas diferentes.

No obstante, en los últimos tiempos, Vince se ha dedicado de manera creciente a la infraestructura energética que subyace a la IA, a la cual compara con “el anclaje inmobiliario sobre el que se sustenta la IA”. Su más reciente lanzamiento, Highrise AI —una escisión de la empresa de infraestructura digital líder Hut 8— se dedica a desarrollar y operar centros de datos de alto rendimiento optimizados para procesos con IA. Highrise proporciona la infraestructura GPU avanzada y soluciones informáticas escalables a start-ups y empresas que entrenan los modelos de última generación. “Soy optimista respecto a la IA”, dice Vince. “Creo que, pase lo que pase en la IA, la infraestructura no va a desaparecer, la energía no va a desaparecer, y la capacidad para propulsar a estas diferentes y fascinantes aplicaciones no va a desaparecer”.

El edificio de oficinas en Hong Kong donde se encuentra el family office de Vince Fong.

Su trabajo no es solo uno. Así pues, ¿cómo divide Vince su tiempo –y su concentración– para atender tantos proyectos? “Nunca soy CEO de más una empresa a la vez, y dedico el 80 por ciento de mi jornada laboral a esa empresa”, explica. Por lo general, dirige las actividades de la empresa hasta que esta llega a su fase de desarrollo y estabilización, momento en el que cede las riendas a un equipo directivo, permaneciendo involucrado para temas de estrategia y asesoramiento. “Siempre que cedo el liderazgo, también doy a los nuevos responsables una participación en el capital —de forma gratuita— porque siempre debe haber una correlación entre el esfuerzo y la recompensa potencial”.

En el fondo, queremos ser recordados como las personas que realizaron una contribución efectiva, y no por ser quienes más se enriquecieron.

Ahora bien, este equilibrio 80-20 es algo que ha tenido que aprender. “Una de mis principales problemáticas actuales es decir que no a cosas”, confiesa. “Se requiere un enorme esfuerzo para mantenerse centrado en lugar de estar saltando de una cosa a otra, lo que se parece más a lo que solía hacer antes”.

También ha tenido que aprender otras lecciones duras. En sus inicios, veía su entorno familiar de alguna manera como una losa. “Cuando eres joven e inmaduro, tienes una inseguridad, una especie de complejo de inferioridad”, dice. “Me parecía que tenía que demostrar mi capacidad, probar que no era solo fruto de la familia sino que estaba recorriendo mi propio camino”. En ocasiones evitaba seguir la vía más fácil —pedir a un amigo de la familia que le facilitase una conexión empresarial, por ejemplo— para demostrar que podía lograrlo por sí mismo. “Con el transcurso del tiempo, me di cuenta de que nada de eso importa”, reflexiona. “Siendo honrado, si has tenido esa suerte, aprovéchala”. Al final, razona, incluso un amigo, por muy amigo que sea, no invertirá en tu negocio si la idea no es buena: “Si el negocio hace aguas o no eres un buen emprendedor, la gente dejará de apoyarte”.

Equilibrando tradición e innovación en un mundo cambiante

A pesar de sus actividades fuera de la empresa familiar, Vince sigue involucrado en Hip Shing Hong de varias formas importantes. Aunque no toma parte activamente en las operaciones, es miembro del consejo de administración. También aporta asesoramiento a su padre y su hermano en torno a algunas de las tendencias y cuestiones que encuentra en su trabajo fuera de la empresa familiar; asesoramiento que no está “sesgado” por su proximidad a la empresa, dice. “Además, tenemos nuestra propia family office fuera de balance de la corporación”, comenta. “Mi mayor implicación probablemente reside ahí, ayudando con las inversiones tecnológicas fuera del marco del sector inmobiliario”. Su labor es liderar inversiones en una serie de sectores, desde consumo a IA y biotecnología.

No obstante, sus dos fundaciones —The Fong Shu Fook Tong Foundation y Fong’s Family Foundation— siguen siendo absolutamente vitales para Vince y el sentimiento de identidad de su familia. “Para nuestra familia, honestamente, la filantropía es el motor que nos guía, más que el propio negocio”, dice. A día de hoy, el 10 por ciento de los beneficios de la empresa se destinan a organizaciones sin ánimo de lucro. Aunque cuando se constituyeron las fundaciones de la familia en las décadas de los setenta y los ochenta la atención prioritaria era la educación y la sanidad, “algunas de esas necesidades básicas están mucho mejor atendidas por los gobiernos en la actualidad”, dice. En cambio, actualmente las fundaciones invierten más en apoyar investigación frontera en sanidad, identificando brechas y financiando áreas terapéuticas en las que podrían encontrarse nuevas curas.

“En el fondo, queremos ser recordados como las personas que realizaron una contribución efectiva, y no por ser quienes más se enriquecieron”, dice Vince, haciéndose eco de los valores de su abuelo Henry Fong Yun-wah. “Tenemos la fortuna de haber llegado hasta aquí, así que estamos buscando equilibrio en la ecuación. Ojalá con nuestro ejemplo también estemos inspirando a otras familias”.

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