«Creemos que hay que replantearse el capitalismo»
Entrevista realizada por Bastian Heiniger, Finanz und Wirtschaft
Sr. Pictet, lleva año y medio como socio gestor senior. ¿En qué se diferencia de su predecesor, Renaud de Planta?
En Pictet, la continuidad es lo más importante. Gracias a nuestro modelo, podemos evolucionar a lo largo del tiempo sin necesidad de giros bruscos de rumbo. Por supuesto, tengo mi propio estilo de liderazgo, pero la estrategia es un esfuerzo colectivo.
Usted dirige ahora un comité que en los últimos cuatro años ha experimentado algunos de los cambios más profundos de toda su historia (véase el recuadro): uno de sus miembros, reclutado de fuera del banco y en quien habían depositado grandes esperanzas, se marchó prematuramente, la primera mujer se integró en la cúpula de socios y algunos veteranos pasaron al comité de supervisión. ¿Ha avanzado la modernización más rápido de lo que contemplaban sus planes a largo plazo?
A lo largo de nuestra historia ha habido cambios y siempre los habrá. Actualmente somos siete socios; históricamente, el número ha oscilado entre seis y nueve. Dicho esto, estoy de acuerdo con usted: se ha producido un rejuvenecimiento y ha aumentado la diversidad. Nuestro Collège, como llamamos al comité, nunca ha sido tan joven y está muy motivado.
¿Hay planes de ampliar el comité a nueve miembros?
Por el momento no, aunque la composición del comité forma parte de nuestras continuas reflexiones estratégicas. La solidez del modelo Pictet reside precisamente en que somos a la vez gestores y propietarios. No somos consejeros delegados que abandonan la empresa después de un par de años. Acabamos de concluir nuestro plan quinquenal y hemos definido el nuevo para 2030.
¿Qué novedades presenta?
Hemos identificado tendencias a largo plazo que nos han ayudado a definir nuestros objetivos estratégicos. Un tema central es el auge de Asia. Aunque no es algo nuevo para nosotros, ya que llevamos cuarenta años presentes en Hong Kong y treinta en Singapur, queremos posicionarnos allí de forma mucho más sólida. Otra área de crecimiento para nosotros son los activos privados. Esta industria está experimentando una transformación fundamental, y cada año renovamos nuestras perspectivas de mercado para los próximos diez años.
Según nuestro análisis, el capital privado ofrece oportunidades de rendimiento muy atractivas. ¿Nos puede explicar la razón de ello?
En realidad, se puede resumir en una palabra: tiempo. En una empresa privada, uno tiene tiempo para aplicar su estrategia de forma coherente, desarrollar la tecnología en profundidad y contratar a los mejores profesionales, sin la presión constante de tener que presentar resultados cada trimestre.
¿Qué papel desempeña la inestabilidad geopolítica?
Es decisiva. Entre otras cosas, estamos siguiendo muy de cerca la deuda global. La enorme carga de la deuda de muchos países, en particular de Estados Unidos, nos acompañará durante mucho tiempo. Esto, a su vez, nos lleva a otro tema: la posible desdolarización de las carteras, porque los inversores quieren diversificar sus tenencias desde el punto de vista geopolítico. Temas como la ciberdefensa y las finanzas instantáneas también están cobrando mayor importancia. En un mundo en el que todo está en la nube y las transacciones se procesan de forma instantánea, debemos proteger y adaptar nuestra infraestructura radicalmente. Desde el punto de vista social, también observamos una fuerte fragmentación del orden mundial. Creemos que es necesario replantearse el capitalismo.
Tenemos que dar un salto cuántico en productividad. Pero el tiempo apremia.
Eso suena bastante revolucionario. ¿Qué quiere decir con ello?
Nos referimos a un capitalismo responsable. Estamos observando tendencias a largo plazo que tendrán un impacto tremendo en el tejido de nuestra sociedad. Un factor decisivo es el descenso de la población. A medida que la población envejece y se reduce, los patrones de consumo y los mercados laborales cambian fundamentalmente. Por eso debemos preguntarnos: como actores financieros, ¿cómo gestionamos correctamente el capital disponible para que no solo genere rendimientos, sino que también sustente la base social?
Suena más a un proyecto social que a una banca impulsada por la búsqueda de beneficios.
Al contrario, es una necesidad económica. Para nosotros, el capitalismo responsable significa comprender las implicaciones de estos metatemas para los próximos cinco a diez años. Se trata, por ejemplo, de cómo se comportan los consumidores en una sociedad que envejece y qué papel desempeña la tecnología en ese contexto. El aumento de la productividad gracias a la IA es una respuesta al reto demográfico. Con una población en declive, solo podremos mantener la prosperidad si somos más productivos.
¿Cómo hace uno para posicionarse en este mundo en rápida evolución con nuevos bloques de poder?
Como inversor, es importante separar el ruido de los titulares diarios de la sustancia real y el valor verdadero de las empresas. Invertimos en empresas, no en titulares. La fragmentación del mundo ofrece oportunidades. Están surgiendo nuevas alianzas y dinámicas. A pesar de todos los conflictos arancelarios y las tensiones entre Estados Unidos y China, la globalización no se ha detenido, simplemente se está reorganizando. Europa tiene aquí una gran oportunidad de reposicionarse con socios en la India, el sudeste asiático u Oriente Medio.
¿Y Suiza? ¿Dónde radican las oportunidades?
Suiza cuenta con un talento increíble y una tecnología de primera clase. Sin embargo, somos un lugar donde producir resulta caro. Desde nuestra creación, como empresa suiza, hemos intentado lograr cada año un aumento pequeño pero decisivo de productividad. Con la inteligencia artificial, los aumentos marginales ya no son suficientes: tenemos que dar un salto cuántico en productividad. La oportunidad es enorme, pero el tiempo apremia.
¿Puede dar un ejemplo en el que este avance ya sea tangible?
Tomemos como ejemplo la biotecnología, un campo en el que llevamos más de veinte años activos. Nuestros gestores de cartera están convencidos de que la combinación de la biotecnología y la IA ofrece posibilidades revolucionarias. Ello no solo es interesante desde el punto de vista de los inversores, sino que también ofrece importantes oportunidades para los pacientes. Podemos desarrollar medicamentos y llevarlos al mercado mucho más rápidamente, y los procesos de autorización también se aceleran enormemente. La conexión entre estos dos campos es un tema prioritario para nosotros.
Nuestros gestores de cartera están convencidos de que la combinación de la biotecnología y la IA ofrece posibilidades revolucionarias.
¿En qué medida están utilizando la IA en el proceso de inversión?
Hace dos años lanzamos una gama de fondos llamada QuestAI, que invierte exclusivamente mediante IA. El modelo analiza más de 400 parámetros por cada empresa y genera señales. Los resultados tras dos años son impresionantes: desde el lanzamiento, hemos batido al índice de referencia en un 2 % de media, después de gastos.
Para responder a los cambios tecnológicos, han creado un centro tecnológico en Lisboa. ¿Por qué necesita Pictet su propio centro de desarrollo de software?
En última instancia, trabajamos con datos: datos de clientes, datos de inversiones. Debemos garantizar que estén totalmente protegidos, pero al mismo tiempo que estén disponibles para nuestros gestores de carteras y asesores en todo el mundo. Además, nuestro trabajo se caracteriza por un gran número de procesos operativos, todos ellos respaldados por la tecnología. Al igual que todas las empresas, estamos en proceso de adopción de la nube, pero hay áreas fundamentales que queremos mantener internamente.
¿Por qué Lisboa?
En Suiza, a pesar de contar con excelentes universidades, es difícil encontrar suficiente talento en el ámbito de las tecnologías de la información. Hemos descubierto que Portugal es un lugar interesante. No solo cuenta con excelentes profesionales locales, sino que Lisboa también es un imán para el talento de América Latina, especialmente de Brasil.
Ha desarrollado gran parte de su carrera en Zúrich. ¿Puede decirse que Zúrich es donde transcurre la acción hoy en día, mientras que Ginebra se identifica con la nostalgia de sus orígenes?
Prefiero hablar de Suiza como ubicación en sí. Hace algunos años decidimos que Zúrich debía convertirse en nuestro segundo hogar. Hemos invertido mucho en personal y visibilidad. Antes había un cierto desequilibrio, pero lo hemos corregido. Ahora hacemos negocios aquí con grandes fondos de pensiones y empresas familiares con las que hace veinte años solo podíamos soñar.
Suiza necesita un UBS fuerte, sin duda.
En los últimos años, su ratio de eficiencia (que mide la relación coste-ingresos) se ha situado a menudo muy por encima del 70 %, lo que es comparativamente alto. ¿Es esto indicativo de una ineficiencia estructural?
Con una media de alrededor del 73 % en los últimos cinco años, estamos en buena posición comparado con nuestra competencia. No obstante, estamos invirtiendo mucho en talento e infraestructura. Tomemos como ejemplo nuestra nueva sede central en Ginebra, el Campus Pictet de Rochemont. Será uno de los edificios más sostenibles de Europa. Se trata de inversiones que no están pensadas para el próximo trimestre, sino para las próximas generaciones. Como gestores-propietarios, podemos permitirnos esta perspectiva a largo plazo. Para nosotros, eso es más importante que la optimización a corto plazo de los ratios financieros.
¿Vislumbra también una reducción de plantilla en Pictet, como la que está llevando a cabo la competencia?
No. Nuestro enfoque es diferente. Muchos CEOs en Davos señalaron que la inteligencia artificial (IA) podría contribuir a reducir hasta un 30 % las plantillas. Nosotros decimos: queremos alcanzar nuestros objetivos de crecimiento con el mismo número de colaboradores altamente cualificados y fieles. Pictet está creciendo. El año pasado alcanzamos un récord en activos gestionados, con un total de 757.000 millones de francos suizos. La IA nos ayuda a gestionar este volumen sin perder nuestro toque personal.
Hablando de crecimiento: están creando equipos para clientes asiáticos en Suiza. ¿Sigue siendo el «carácter suizo» un argumento de venta cuando tratan con clientes asiáticos?
Por supuesto. El «carácter suizo» ha vuelto. No solo porque seamos suizos, sino porque los valores típicamente asociados a Suiza, como la independencia, la visión a largo plazo, la calidad y el respeto tienen demanda en todo el mundo. Cuando estoy en Tokio o Hong Kong, noto la confianza que inspira Suiza como refugio seguro.
Sin embargo, el centro financiero está bajo presión. UBS está oponiéndose al endurecimiento de las normas de capital. ¿La dureza del Consejo Federal Suizo debilita el atractivo de Suiza como plaza donde hacer negocios?
Lo importante es competir en igualdad de condiciones. Debemos considerar detenidamente qué aporta en última instancia cada nueva regulación en comparación con otros centros financieros, y cuánto cuesta. Antes de introducir nuevas normas, debemos preguntarnos si las existentes se han aplicado correctamente. Suiza necesita un UBS fuerte, sin duda. Pero yo iría incluso más allá: me alegraría que pudiéramos volver a atraer a Suiza a un banco extranjero de importancia sistémica. Debemos transmitir que somos un buen lugar para hacer negocios.
¿En qué banco piensa concretamente?
Pienso, por ejemplo, en un actor más reciente como el Nubank de Brasil, totalmente digital y muy exitoso.
¿Está perdiendo terreno nuestro centro financiero con respecto a Singapur o Londres?
Por el momento estamos bien posicionados. Pero debemos esforzarnos para que siga siendo así. Singapur y Hong Kong envían periódicamente delegaciones de alto nivel por todo el mundo para promocionarse. No sé cuándo fue la última vez que vi una delegación conjunta del Consejo Federal Suizo, la FINMA y representantes bancarios en Estados Unidos o Asia. Tenemos que comercializar mejor nuestros puntos fuertes. No es nada revolucionario, pero enviaría una señal muy clara.
Lo que pedimos como banqueros es la asunción de responsabilidades. La responsabilidad es fundamental.
El nuevo director de la FINMA está reclamando más competencias, como la posibilidad de imponer multas o de denunciar públicamente a los infractores. ¿Son necesarias estas herramientas?
Otros reguladores ya disponen de ellas. Para mí, lo decisivo es la aplicación: ¿seguiremos siendo pragmáticos y proporcionados? Lo que pedimos como banqueros es la asunción de responsabilidades. La responsabilidad es fundamental. Pero las soluciones no deben ahogarse en la mera burocracia.
Para terminar: ¿cuál es la lección más importante que los inversores deberían aprender de los 200 años de historia de Pictet para sus carteras privadas?
Lo más importante es conocer tus objetivos. ¿Qué quieres conseguir? Esto determina tu asignación de activos. A continuación, busca los mejores gestores especializados y presta atención a los costes. Pero la lección más importante es: crea una estrategia sólida y permanece invertido. No mires nerviosamente las cifras cada trimestre. Invertir no es un sprint, sino una maratón.