El ABC de la gobernanza familiar

El ABC de la gobernanza familiar

A medida que las familias se expanden y evolucionan, sus necesidades y sus dinámicas se vuelven más complejas. Dotarse de un protocolo familiar ayuda a esclarecer el rol de cada miembro, afianzar las relaciones y asegurar la transmisión del legado familiar a lo largo de generaciones.

Con el tiempo, todas las familias van acuñando sus propios modos de proceder, como rituales, tradiciones y expectativas, que moldean tácitamente el devenir diario y las grandes decisiones. A menudo, dichos códigos no tienen reflejo escrito sino que son bastante implícitos. ¿Qué opinión se consulta antes de tomar decisiones importantes? ¿Cómo se distribuyen las responsabilidades? ¿Cómo se resuelven los conflictos? Para muchas familias, estas leyes no escritas funcionan bien mientras los lazos de proximidad se mantienen y los negocios son relativamente sencillos. 

Sin embargo, conforme aumenta la escala y la diversidad familiar hasta abarca r varias generaciones y áreas geográficas, estos marcos de referencia implícitos se vuelven cada vez más insuficientes. Efectivamente, hoy el mundo plantea nuevos retos para las familias, ejemplificados por la globalización, la cohabitación intergeneracional y la diversificación de la familia nuclear. Con estos cambios, el riesgo de malentendidos o de expectativas divergentes aumenta, lo que explica la tendencia al alza de una gobernanza deliberada y explícita. 

Qué pretende la gobernanza familiar

Por gobernanza familiar se entiende el proceso de establecer un enfoque estructurado para gestionar las cambiantes relaciones, intereses y responsabilidades dentro de la familia con respecto a su patrimonio y/o su empresa. Dicho proceso proporciona un medio para asegurar la continuidad, la unidad y la claridad a medida que las familias se adaptan a unas circunstancias cambiantes. En lugar de fiarlo todo a conceptos asumidos o a la tradición, la gobernanza familiar invita a las familias a articular sus valores, a definir roles y a establecer mecanismos claros que rijan la toma de decisiones y la resolución de conflictos.

Una gobernanza familiar efectiva proporciona un marco de actuación para que partes on intereses diversos entablen un diálogo fructífero y tomen las decisiones cruciales necesarias para gestionar la empresa y el patrimonio.

Una manera útil de entender la complejidad de la vida familiar moderna es bajo el prisma del modelo de los Tres círculos: Familia-Propiedad-Empresa (o Patrimonio). Cada círculo representa un conjunto de preocupaciones y responsabilidades, ligadas, respectivamente, a la forma de armonizar las relaciones y el legado (primer círculo), proteger los derechos de propiedad (segundo círculo) o gestionar los aspectos operativos (tercer círculo). A medida que las familias evolucionan, sus miembros pueden encontrarse a sí mismos desempeñando varios roles solapados, lo que exige una cuidadosa coordinación y comprensión mutua. Diagnosticar en qué puntos dichos intereses están alineados y en qué puntos divergen es un primer paso esencial para diseñar un protocolo familiar a la vez justo y eficaz.

Elaborando el protocolo familiar

El protocolo familiar se construye a partir de tres tipos de herramientas distintas: principios rectores, foros e iniciativas. El núcleo del protocolo suele consistir en los principios rectores y, más en concreto, en la constitución familiar, un documento que formula los valores compartidos de la familia, su visión a largo plazo y los principios que rigen la toma de decisiones. Pese a no ser legalmente vinculante, la constitución sirve como punto de referencia para todos los miembros de la familia, ayudando a moldear comportamientos y a resolver las controversias. Se complementa con foros tales como asambleas o consejos de familia, que representan oportunidades estructuradas de diálogo, planificación y educación. A ellos se añaden las iniciativas, como el lanzamiento de fondos de capital riesgo para la siguiente generación, una fundación filantrópica o un museo familiar, que pueden ayudar a la familia a permanecer unida y centrada en sus prioridades e intereses específicos. 

Los elementos de la gobernanza deben incorporar la cultura y las narrativas propias de la familia.

Implementar un protocolo familiar no está exento de desafíos. El proceso requiere apertura, paciencia y disposición a abordar conversaciones en ocasiones difíciles. Es natural que algunos miembros de la familia sientan dudas o recelos, en especial cuando se trata de debatir temas delicados o involucrar a asesores externos. Pero es precisamente mediante estas conversaciones como las familias pueden identificar objetivos compartidos, abordar cuestiones latentes y sentarcimientos más sólidos de cara al futuro.

La intervención de un asesor de gobernanza familiar puede ser de inestimable ayuda en este contexto. Provisto de una perspectiva objetiva y experiencia trabajando con familias diversas, un asesor puede ayudar a facilitar el diálogo, asegurando que todas las voces sean escuchadas y guiando a la familia hacia soluciones prácticas que reflejen sus circunstancias y aspiraciones particulares.

Confirm your selection
By clicking on “Continue”, you acknowledge that you will be redirected to the local website you selected for services available in your region. Please consult the legal notice for detailed local legal requirements applicable to your country. Or you may pursue your current visit by clicking on the “Cancel” button.

Bienvenido/a a Pictet

Parece que está usted aquí: {{CountryName}}. ¿Desea cambiar su ubicación?