El emprendimiento y su efecto transformador
La transición de una emprendedora
Desde fuera, explica Fariha Shah, que alguien quiera comprar tu empresa puede parecer un éxito claro y simple. La realidad es mucho más compleja. “Construyes algo desde cero, te dedicas en cuerpo y alma a ello –tu tiempo, energía, convicción, resiliencia– y un día, de repente, ya no es solo tuyo”, dice. “Pasas de creador a contribuidor. E incluso si la decisión es la adecuada, no puedes evitarsentir una especie de disonancia emocional”.
Para Shah, una emprendedora de 39 años de Francia, ese momento crítico le llegó a finales de 2023, cuando vendió Golden Bees, una plataforma de recursos humanos basada en la IA que había fundado ocho años antes. El trayecto desde que creó de cero la start-up hasta que la transformó en un negocio valorado en 10 millones de USD fue largo y formativo. Renunció a la seguridad de su trabajo en otra empresa y, para financiar la inversión en I+D los dos primeros años, compatibilizó su puesto con trabajos de consultora. “La mayoría de las personas no creían en el proyecto”, sentencia. “De hecho, casi nadie apostaba por él. Pero yo sí… y esa confianza me empujó a seguir”.
Fariha Shah fundó Cominty en 2023. La plataforma permite a las empresas realizar preguntas y encontrar respuestas desde cualquier fuente con un solo agente IA.
Definiendo nuevos hitos
En aquel momento, dice Shah, “cada día era descubrir un terreno desconocido”. La preocupación por crecer la llevó a bsesionarse con el próximo hito, el próximo cliente, la próxima versión del producto. Pero la intensidad del proceso con la start-up le hizo cambiar su forma de pensar sobre esos hitos. “Antes de Golden Bees, pensaba sobre el éxito en términos bastante tradicionales: labrarme una carrera, escalar peldaño a peldaño, encontrar estabilidad. Pero una vez que me convertí en fundadora, todo ese marco de pensamiento explotó. Dejé de pensar en términos de roles o cargos y empecé a hacerlo en términos de sistemas: ¿qué quiero construir lo siguiente? ¿Qué impacto quiero tener? ¿Quédebe existir y no existe aún?”
Tras la venta, inició un proceso de decantación y filtrado de estas ideas. “No me planteé inmediatamente mi siguiente trabajo, o una nueva empresa”, dice Shah. “Lo que imaginaba era una manera de ser: permanecer en movimiento, resolver problemas reales, crear cosas nuevas que reflejasen mis valores. Comprendí, quizá por primera vez, que no tenía que adaptarme al mundo –que podía transformarlo–”.
Shah, que había desarrollado una clara comprensión del efecto transformador del emprendimiento, tenía claro que quería comprometer más tiempo a la filantropía, y a apoyar a otros emprendedores. Ella había crecido viendo a sus progenitores –inmigrantes de Pakistán– abrirse camino en un país del que al principio desconocían hasta el idioma, con cero contactos y muy pocas garantías. Cuando entró en el mundo tecnológico y del emprendimiento, llevaba esa resiliencia consigo, pero de inmediato notó las carencias.
“Recuerdo que al presentar mi proyecto a inversores capitalistas, se entusiasmaban con la idea, sonreían al ver mi pasión, pero no apostaban por mí como la persona para llevarlo adelante”, dice Shah. “Recuerdo ser la única mujer –y a menudo la única persona de tez oscura– en reuniones donde se tomaban las decisiones importantes, y darme cuenta de que nadie me daría el micrófono a menos que yo misma lo tomase. Y también recuerdo a las pocas personas que sí creyeron en mí – y lo lejos que esa confianza me permitió llegar”. Su enfoque sobre el trabajo filantrópico se ha forjado en torno a estas experiencias: “a la sensación de que las personas a las que hoy intento apoyar podrían ser yo”.
Fariha Shah fue nombrada miembro del consejo de Women France de la ONU en 2024.
Ayudando a otros a crear su propio molde
Shah está ahora comprometida con numerosas iniciativas que respaldan la igualdad en la tecnología para fundadores poco representados, y forma parte del consejo de Women France en las Naciones Unidas. También ejerce como mentora para fundadores poco representados, invierte en start-ups tecnológicas enfase inicial de desarrollo y ha visto a brillantes emprendedores transformarse bajo su mirada. “A veces es un fundador procedente de la banlieue [barrio humilde de la periferia de París] que no habla la misma jerga que los emprendedores. A veces es una mujer a la que han enseñado arecortar su ambición como castigo por tener ‘excesiva seguridad en sí misma’. He visto lo rápido que florecen cuando alguien por fin les dice: ‘Este es tusitio. No tienes que esforzarse por encajar. Crea tu propio molde’”.
Ve su papel como inversora a través de una lente similar. “No me limito a firmar cheques; estoy votando a favor del futuro que quiero ver”, dice Shah. “Y ese futuro incluye a emprendedores que nunca lo han tenido fácil para salir adelante, pero que están supliendo esa falta de medios con hambre, ideas y autenticidad. No creo en financiar ‘perfiles’ – creo en financiar potencial. He aprendido a mirar más allá de la superficie y ver el poder latente.”
La propia Shah conserva en su interior la pasión por crear start-ups. Poco después de vender Golden Bees, fundó Cominty, un agente de IA diseñado para racionalizar los flujos de trabajo en organizaciones medianas, del que es CEO. Esta vez –habiendo experimentado ya la factura personal que puede suponer el escalado de una empresa– optó por un abordaje muy diferente en su puesto. Se enfoca en las decisiones de alto nivel, sabe delegar mejor, ya no romantiza con estar “constantemente ocupada” y valora la coherencia antes que la velocidad. “Esta vez, me preocupo más de mantenerme alineada con nuestra visión y nuestros valores a largo plazo que de demostrar cuanto antes los avances logrados”.
Es una de las muchas lecciones que Shah ha aprendido estos dos últimos años. La mayor de ellas, con todo, es que vender una empresa no es el final del camino. “Es una transición”, dice. “Y el modo en que te prepares para esa transición –mentalmente, operacionalmente y emocionalmente– importa más de lo que crees”. Si pudiera volver atrás, se tomaría más tiempo en su reparación interna, equipándose para el cambio de identidad. “Mirándolo con perspectiva, la venta fue un regalo. Pero también me colocó ante el espejo. Me hizo darme cuenta de que si bien crear una empresa es difícil, soltar las riendas lo es aún más; e igual de definitorio. Porque en ese momento es cuando ves claramente la persona que eres de verdad”.
Fariha Shah
Cofunda Golden Bees, una plataforma de recursos humanos basada en la IA.
Se convierte en presidenta, inversora y asesora de Shah Invest.
Cofunda Wan2bee, un sistema automático para candidatos en busca de empleo basado en la IA, que vende en 2023.
Estudia un Máster ejecutivo en dirección de empresas en la HEC Paris Business School, graduándose en 2022.
Vende Golden Bees, y funda Cominty, una infraestructura de IA para el entorno laboral construida por emprendedores
tecnológicos y orientados a la empresa, asumiendo el puesto de CEO.
Se convierte en miembro del consejo de Women France en la ONU y realiza contribuciones para Forbes France escribiendo sobre la IA y el mundo laboral.
Prosigue su compromiso con numerosas iniciativas apoyando la igualdad de acceso a la tecnología para fundadores poco representados, mentorizando a fundadores poco representados e invirtiendo en start-ups tecnológicas en fases tempranas.