Monthly house view | Septiembre de 2025
Contexto
La economía de EE. UU. se desacelera y su debilitado mercado laboral ha eclipsado la inflación como principal inquietud de la Reserva Federal. Las ofertas de empleo descienden y los despidos aumentan. En este contexto, la Fed ha abierto la puerta a recortes de los tipos de interés en septiembre y más adelante. Prevemos tres recortes este año, incluso aunque el nivel de precios esté aumentando el riesgo de estanflación en EE. UU. El impacto de unos aranceles más elevados está tardando más de lo previsto en reflejarse en la economía, pero gran parte está todavía por materializarse, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad del gasto por consumo en EE. UU. La Administración estadounidense necesita ingresos de los aranceles más altos para abordar un creciente déficit presupuestario, que registra el nivel más elevado fuera de recesiones y alimenta inquietudes sobre la sostenibilidad de la deuda del país. Estas inquietudes están socavando la confianza de los inversores en EE. UU., aún más afectada por los ataques del presidente Trump a la Fed y al Bureau of Labor Statistics (Oficina de Estadísticas de Empleo).
Este desgaste del antiguo marco económico, en el que EE. UU. aportaba estabilidad económica, garantías de seguridad y rentabilidades superiores a cambio de capital extranjero, es negativo para el dólar estadounidense (USD). Aunque la debilidad del USD a menudo conlleva la fortaleza del euro, la moneda europea se enfrenta a retos a corto plazo por las turbulencias políticas en Francia, que intensifican la inquietud sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas del país. No obstante, se mantienen los catalizadores para una reactivación europea más adelante. Esperamos que esta reactivación esté respaldada por el efecto del estímulo fiscal alemán a partir del último trimestre de este año, un mayor gasto e innovación en el sector defensa, y una política monetaria favorable.
Activos reales
La confluencia de fuerzas macroeconómicas y políticas está socavando la confianza en el USD. Esto fomenta el atractivo de los activos reales, es decir, aquellos con un valor intrínseco derivado de sus propiedades físicas, por ejemplo, metales preciosos, inmobiliario, private equity o infraestructuras. En esta nueva coyuntura, tenemos una postura positiva sobre el oro y la plata. La demanda de oro está viéndose respaldada por la búsqueda de activos tangibles por parte de los inversores y por la reposición de sus reservas del metal precioso por parte de los bancos centrales, y en este sentido todavía falta mucho para igualar los niveles históricos. La renta variable, como activo real de facto, continúa siendo el destino preferido por los inversores minoristas, que tienen pocas alternativas. El vigoroso crecimiento de los beneficios y los resilientes márgenes de beneficio respaldan un ratio PER futuro en el extremo superior de las bandas históricas y subrayan las propiedades de la renta variable como activo real.