Barómetro: la rotación del mercado bursátil no descarrilará el rally
Asignación de activos: la rotación de la renta variable mantendrá las subidas
Desde EE.UU. y Europa hasta Japón y los mercados emergentes, la economía sigue asentada sobre una base sólida, respaldada por la bajada de los tipos de interés y el generoso gasto público.
Al mismo tiempo, la inversión relacionada con la IA no muestra signos de ralentización: las grandes empresas tecnológicas han anunciado que planean gastar, solo este año, más de 600.000 millones de USD en la construcción de centros de datos e infraestructuras digitales.
La combinación de políticas monetarias expansivas, estímulos fiscales y auge del gasto de capital en IA es positiva para los mercados de renta variable. Si a esto le sumamos los sólidos beneficios empresariales, vemos argumentos suficientes como para mantener una sobreponderación en renta variable y la correspondiente infraponderación en renta fija.
Esto no quiere decir que podamos pasar por alto los acontecimientos en Oriente Medio. El ataque militar de EE.UU. e Israel contra Irán iniciado el 28 de febrero podría tener consecuencias de gran alcance para la economía y los mercados financieros a largo plazo. A corto plazo, todo conflicto que involucre a un país con gran influencia en la oferta de petróleo afectará inevitablemente al precio del crudo. No obstante, aunque prevemos ciertas turbulencias en los mercados petrolíferos, no esperamos que se produzca la clase de subida que acabaría repercutiendo en los mercados financieros en general. Sin embargo, pese a todo, la ofensiva de EE.UU. es una razón añadida para mantener nuestra sobreponderación en oro y en divisas refugio como el franco suizo.
Fig. 1 - Modelo de asignación mensual de activos
Marzo de 2026
Fuente: Pictet Asset Management
Nuestra postura sobreponderada en renta variable e infraponderada en renta fija se ve respaldada por los datos positivos de nuestros indicadores del ciclo económico.
Casi todas las regiones y países principales cuya evolución seguimos están registrando una dinámica de crecimiento positiva.
En EE.UU., el gasto en IA de las principales empresas tecnológicas probablemente contribuirá en torno a un 0,7% al crecimiento del PIB este año: la inversión tecnológica nacional se sitúa al menos un 20% por encima de la media de los seis años anteriores a la pandemia de COVID-19.
Sin embargo, un posible riesgo que conviene vigilar es que los hogares estadounidenses parecen estar apretándose el cinturón justo ahora que su tasa de ahorro ha caído al 3,6%, aproximadamente la mitad de su nivel normal. El consumo personal real de EE.UU., que representa alrededor del 70% del PIB del país, ha descendido al 1,7%, por debajo de la media de los últimos seis años, desde el 2,6% registrado a finales de 2024, a medida que el impacto de los aranceles y la subida de los precios de la energía han empezado a hacer mella.
No esperamos que la Reserva Federal aplique más políticas de relajación monetaria a corto plazo, tras sus recortes por un total de 175 puntos básicos en lo que va de ciclo.
Figura 2 - Crecimiento e inflación: una combinación de apetito por el riesgo
Crecimiento e IPC medios, reales y previstos para 2026, de los países del G4 (EE.UU., Japón, zona euro y China),%
Fuente: LSEG, datos del período comprendido entre el 28/02/2025 y el 20/02/2026
Por otra parte, la economía de la zona euro se está beneficiando tanto del renovado crecimiento de las economías del Sur, orientadas a los servicios, como de la posible reactivación de la industria manufacturera en Alemania e Italia, favorecida por los efectos retardados de la relajación de la política monetaria y los estímulos fiscales. La actividad manufacturera y de servicios, así como el aumento del consumo interno, también están fomentando el crecimiento en el Reino Unido.
Por su parte, la transición de Japón hacia un escenario exento de estanflación continúa a buen ritmo. La producción industrial, la confianza empresarial positiva y el gasto público, que representa el 4% del PIB, están mejorando las perspectivas de crecimiento de la tercera economía del mundo.
Mientras tanto, las economías emergentes están experimentando una rápida expansión. Esperamos que el diferencial de crecimiento del PIB entre las economías emergentes y las desarrolladas se amplíe hasta los 250 puntos básicos este año, desde los 230 puntos básicos de 2025. La solidez de los precios de las materias primas, la resistencia del comercio entre mercados emergentes y el aumento de los rendimientos reales son algunos de los factores que siguen atrayendo inversiones hacia los países en desarrollo.
Asia, excl. Japón, lidera el grupo gracias a la ventaja competitiva de la región en hardware de IA y semiconductores. Pese a ello, las perspectivas parecen menos positivas para China, donde el consumo y el sector inmobiliario siguen siendo débiles y la tasa de ahorro se mantiene estructuralmente alta, por encima del 30%.
Nuestro análisis de liquidez indica que más de la mitad de los principales bancos centrales que monitoreamos están relajando su política monetaria, y poco más de un tercio la mantiene en suspenso, una señal positiva para las clases de activos de más riesgo.
En EE.UU., el crecimiento de los préstamos bancarios y el programa de compra de valores por parte de la Fed están agregando exceso de liquidez a una economía que ya cuenta con importantes estímulos gubernamentales e inversiones relacionadas con la IA: cuanto más tiempo dure esta situación, mayores serán los riesgos de burbujas de activos y de renovadas presiones inflacionistas.
Esta afluencia de liquidez está revalorizando casi todos los activos. Según nuestros indicadores de valoración, un 95% de las clases de activos en nuestras puntuaciones cotizan por encima de su tendencia a largo plazo, lo cual constituye un récord.
Las acciones japonesas han pasado a situarse ahora entre las más caras, tras la subida de los principales índices hasta máximos históricos. En cuanto a los beneficios empresariales, nuestros modelos indican que deberían crecer un 11% este año, por debajo de la estimación del consenso del 16%.
Los indicadores técnicos muestran que el capital mundial sigue apostando por la renta variable, la cual ha registrado entradas de más de 100.000 millones de USD en las últimas cuatro semanas. Sin embargo, se observa una notable divergencia regional, ya que la parte correspondiente a EE.UU. en tales flujos ha caído a su nivel más bajo desde 2020, mientras que la compra de renta variable japonesa por parte de inversores extranjeros se ha acelerado tras las elecciones generales de febrero.
Regiones y sectores de renta variable: rotación, rotación, rotación
Desde el otoño pasado, la rotación ha sido la tendencia predominante en los mercados de renta variable global. Los inversores han estado redirigiendo su capital desde los títulos tecnológicos de EE.UU. hacia regiones y sectores industriales que presentan valoraciones más atractivas y perspectivas de crecimiento más favorables (véase la fig. 3). Todo apunta a que esta deriva persistirá, aunque de forma selectiva.
La renta variable emergente se encuentra entre las clases de activos que deberían seguir beneficiándose. Esperamos que las economías emergentes crezcan un 4,1% este año, a un ritmo que duplicará con creces el de las desarrolladas. Además, el renovado interés de los inversores por los activos reales constituye otro catalizador que podría impulsar las acciones más baratas. Las buenas perspectivas de inflación, las políticas monetarias favorables y las señales de tendencia positiva justifican aún más nuestra postura sobreponderada en renta variable emergente.
Dicho esto, las rotaciones de esta magnitud conllevan riesgos. La continua reasignación para alejarse de los títulos tecnológicos de EE.UU. podría generar periodos de volatilidad en los mercados bursátiles. Por eso mantenemos una asignación sobreponderada a renta variable suiza, que suele resistir bien cuando los mercados mundiales pasan apuros. Creemos que este mercado combina unos fundamentales estables con una rentabilidad resistente, incluso en períodos de fortaleza de la divisa.
Nos mantenemos neutrales en todos los demás mercados de renta variable desarrollada. En la zona euro, los estímulos fiscales en Alemania y otros países deberían impulsar las perspectivas de beneficios futuros. Sin embargo, hasta ahora, el gasto público adicional no se ha reflejado en los datos económicos. Mientras tanto, en EE.UU. el panorama económico es positivo en su conjunto y las valoraciones de la renta variable han pasado a ser neutrales.
Aunque las perspectivas para los títulos estadounidenses se han visto empañadas por los rumores sobre tomas de posiciones de “venta de EE.UU.”, prevemos el desarrollo de un escenario menos drástico. Dado que la última fase del rally del mercado ha favorecido a otros sectores más que al tecnológico, la prima de la renta variable estadounidense se ha visto reducida frente a sus homólogas. Esto no solo se debe a la menor rentabilidad del sector tecnológico, sino que también se evidencia en los indicadores de valoración que ajustan las diferencias sectoriales entre regiones. Más de una tercera parte de la prima de excepcionalismo de la renta variable estadounidense ya se ha revertido.
Fig. 3 - Cambio del orden mundial
Rentabilidad de la renta variable global desde noviembre de 2025 por región, %
Fuente: LSEG, IBES, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 01/11/2025 y el 24/02/2026.
En cuanto a sectores, seguimos sobreponderados en títulos industriales. Estas acciones se están viendo beneficiadas por la mejora de la actividad manufacturera, la renovación del gasto de capital y la puesta en marcha de políticas favorables en varias regiones (como los planes de gasto en infraestructuras de Europa). También nos gusta el sector sanitario, que creemos que se encuentra en la fase inicial de un nuevo ciclo de innovación. Al igual que el industrial, el sector sanitario ofrece protección frente a los temores a la disrupción de la IA y unos sólidos fundamentales idiosincrásicos.
También sobreponderamos el sector financiero, dadas las buenas perspectivas para los márgenes de beneficio y la posible desregulación en EE.UU.
Pese a su reciente volatilidad, la tecnología sigue siendo un tema clave para el crecimiento estructural, pero en el que conviene invertir de forma selectiva. Aunque hemos reducido la exposición al ecosistema general de la IA rebajando nuestra postura en servicios de comunicación a neutral, mantenemos nuestra sobreponderación en TI. Creemos que las perspectivas de crecimiento son mejores para las empresas de hardware y semiconductores que para las de software, ya que este último sector es más vulnerable a los avances de la IA.
Este cambio hacia el hardware intensifica nuestra preferencia por los mercados emergentes, donde el sector tecnológico está más expuesto a los semiconductores y menos al software que en EE.UU.
Renta fija y divisas: infraponderación en US Treasuries y sobreponderación en mercados emergentes
Aunque la deuda pública estadounidense registró en febrero su mayor rentabilidad mensual en más de un año, con los rendimientos a 10 años acercándose al 4%, no estamos convencidos de que los “US Treasuries” vayan a prolongar sus ganancias durante los próximos meses.
Más bien creemos que los rendimientos darán un giro de 180 grados y volverán a subir. El motivo es el crecimiento de EE.UU. o, más concretamente, la posibilidad de que la economía estadounidense crezca a un ritmo más rápido de lo que prevén actualmente los mercados.
Como muestra la figura 4, los rendimientos reales de los bonos en EE.UU., que son indicativos de las expectativas del mercado de renta fija sobre el crecimiento económico estadounidense, han caído en los últimos meses, rompiendo la tendencia mundial.
Este hecho indica que los mercados prevén cierta convergencia entre la evolución de la economía estadounidense y la de sus homólogas de lento crecimiento en los países desarrollados.
Aunque bien podría suceder eso, creemos que el mercado de bonos es demasiado pesimista en cuanto a las perspectivas económicas de EE.UU., quizá porque está pasando por alto los posibles beneficios que reportará el auge del gasto de capital en IA.
Por esa misma regla de tres, el cambio en los rendimientos reales también apunta a una aceleración del crecimiento en Europa y otras economías desarrolladas, lo cual nos parece igualmente inverosímil.
Teniendo esto en cuenta, mantenemos nuestra postura infraponderada en deuda pública estadounidense.
Fig. 4 - La economía de EE.UU. podría ser más fuerte de lo que indican los rendimientos reales
Rendimientos de la deuda pública estadounidense a 10 años ligada a la inflación, %
Fuente: LSEG, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 24/02/2016 y el 19/02/2026.
Por lo demás, seguimos convencidos de que el rally que han experimentado los bonos emergentes en moneda local continuará durante al menos algunos meses.
La clave de nuestra tesis de inversión es la expectativa de que las condiciones económicas sigan mejorando en los países emergentes.
Nuestros economistas esperan que el PIB de los mercados emergentes crezca más de un 4%, superando el crecimiento del 1,7% que observamos en los países desarrollados. Según nuestros modelos, el mayor diferencial de crecimiento es compatible con una apreciación de las divisas emergentes frente al dólar –una importante fuente de rentabilidad en los bonos emergentes en moneda local.
Las perspectivas a corto plazo de esta clase de activos también se ven reforzadas por la disminución de las presiones inflacionistas. Los datos sobre el IPC promedio de los mercados en desarrollo han caído a apenas un 3,1%, lo que significa que los bonos en moneda local actualmente ofrecen unos rendimientos reales inusualmente atractivos, además de la posibilidad de nuevas apreciaciones de las divisas.
En lo que a divisas se refiere, esperamos que el dólar se mantenga débil. Y que lo haga no solo frente a las divisas emergentes, sobre todo las de Latinoamérica, sino también frente al euro y al franco suizo.
Resumen de los mercados globales: ¡vivan las HALO!
La rotación del mercado de renta variable impulsada por la IA continuó a buen ritmo durante el mes de febrero. El mercado bursátil de EE.UU. fue a la zaga de otros como los de renta variable europea, japonesa y emergente, que avanzaban a galope tendido mientras los inversores intentaban analizar el impacto de la IA agentiva en las empresas existentes.
Las acciones estadounidenses cayeron casi un 1% en el mes, a medida que los inversores huían de las empresas que consideran vulnerables a la desintermediación de la IA –muchos de estos mismos títulos, sumamente tecnológicos, son los que han dominado los mercados durante los últimos años (véase la fig. 5). De repente, todo lo que sea susceptible de verse perjudicado por la disrupción de la IA –proveedores de soluciones de software a medida, servicios profesionales, plataformas de venta– se encuentra bajo sospecha. Pocos olvidan lo que le sucedió a Blockbuster con la llegada de las plataformas de streaming.
En su lugar, los inversores han buscado empresas que posean activos físicos difíciles de sustituir o que pertenezcan a sectores muy regulados y difíciles de desintermediar. Estas acciones, denominadas HALO por la abreviatura en inglés de activos físicos con baja obsolescencia, constituyen una mayor proporción de los mercados fuera de EE.UU., mientras que el software, por ejemplo, tiene un mayor peso en EE.UU.
Como resultado, la renta variable de la zona euro ganó más de un 3% en el mes en moneda local, mientras que la del Reino Unido subió alrededor de un 7% y la de Japón se disparó casi un 10%. Las acciones suizas y de los mercados emergentes también ganaron más de un 5%.
La división entre las fuerzas positivas y negativas dejó al conjunto del mercado de renta variable con una subida del 1,5% en el mes.
Fig. 5 - Aterrizaje brusco del software
Índice MSCI All Country World, sector del software, base reajustada
Fuente: LSEG, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 24/02/2023 y el 25/02/2026.
Esta escisión del mercado resulta especialmente evidente a nivel sectorial. Los títulos de materiales subieron un 10% en el mes, los de utilities un 9%, los de industrias un 7%, los de consumo básico un 8% y los inmobiliarios –los más rezagados el año pasado– un 6,5%. En cambio, los de servicios de comunicaciones bajaron más de un 4%, los de TI un 1% y los financieros algo más de un 0,5%. La preocupación por las perspectivas económicas de EE.UU. y el reemplazo de trabajadores por la IA también lastraron el consumo discrecional, que bajó un 3%.
Esta incertidumbre económica impulsó a la deuda pública, con una subida de alrededor del 3% en los US Treasuries, de casi el 2% en los bonos de la zona euro y del 2,5% en los gilts británicos.
Los bonos corporativos se mantuvieron moderados, con un ligero repunte en el mes, y EE.UU. acaparó los extremos del mercado –los bonos high yield subieron solo un 0,1% y los de grado de inversión ganaron un 1 %.
El dólar tuvo un comportamiento dispar, ya que subió frente a las divisas desarrolladas pero bajó frente a las emergentes. La libra esterlina, por ejemplo, perdió un 2%, mientras que el real brasileño subió un 2,1%.
Advertencia: El comentario anterior se basa en los precios al cierre del último viernes de febrero y no tiene en cuenta los movimientos del mercado que se produjeron como reacción al ataque militar de EE.UU. e Israel contra Irán.
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Barómetro de marzo de 2026Resumen
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Asignación de activosLas condiciones económicas siguen siendo favorables, lo que nos permite mantener nuestra posición sobreponderada en renta variable e infraponderada en renta fija.
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Regiones y sectores de renta variableLos mercados emergentes saldrán beneficiados de la continua rotación de inversores que se alejan de las empresas tecnológicas de megacapitalización de EE.UU. También nos gusta la renta variable suiza por sus sólidos fundamentales y sus cualidades defensivas.
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Renta fija y divisasNos mantenemos infraponderados en US Treasuries y seguimos prefiriendo los bonos emergentes en moneda local.
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