Transformación de almacenes gracias a la robótica y la IA
El salto de robots de seguridad doméstica a start-up tecnológica
Corría el año 2015 y, un día, Oana Jinga y sus dos compañeros de piso hablaban de cómo podían mejorar la seguridad de su hogar. Jinga trabajaba por aquel entonces en el ámbito del desarrollo empresarial, Andrei Danescu se dedicaba a la ingeniería de la Fórmula 1, y Adrian Negoita era desarrollador de software en IBM. Hacía poco que habían comprado una impresora 3D, y el trío se puso a esbozar planes para fabricar un robot casero con una cámara incorporada que vigilara la casa en su ausencia. Improvisaron un prototipo y Jinga comenzó a darle vueltas al potencial comercial. «Empecé a plantearme preguntas del tipo “¿Cómo vamos a llamarle a esto?”, “¿Quién lo comprará?”. Diez años más tarde, se ha convertido en un negocio en toda regla que opera a escala mundial».
Oana, Jinga, cofundadora y directora comercial y de producto de Dexory
Actualmente, además de cofundadora, Jinga es directora comercial y de producto en Dexory. Esta empresa tecnológica con sede en Londres ofrece soluciones integrales gracias a su plataforma de inteligencia de almacenes que combina la robótica con la IA. Sus robots autónomos, fabricados en Gran Bretaña, utilizan sensores avanzados para escanear las existencias en estantes de hasta 18 metros de altura, y son capaces de rastrear más de 10 000 ubicaciones por hora. Estos datos se utilizan para crear el gemelo digital del almacén, que ofrece a los clientes un nivel envidiable de información en tiempo real de sus inventarios. Hoy, Dexory cuenta con 300 empleados y distribuye sus productos por todo el mundo. En octubre de 2025, consiguió una financiación de 165 millones de dólares, incluyendo una ronda de financiación Serie C por valor de 100 millones de dólares, con el objetivo de acelerar su expansión internacional.
En 2015, todavía quedaba mucho camino por recorrer. La historia de Dexory es la historia de un largo camino hasta dar con el encaje entre producto y mercado. Inicialmente, el trío quiso sacar al mercado un robot de seguridad doméstica autónomo. Para conseguirlo, entró en una aceleradora de hardware, obtuvo subvenciones y financiación de la UE, y construyó prototipos bajo el nombre BotsAndUs. «Sin embargo, cuando el primer producto estuvo listo, nos dimos cuenta de que iba a ser complicado venderlo a los hogares, porque estábamos ante un producto con un coste de entre 20 000 y 30 000 libras esterlinas», explica Jinga. «Un precio que, para la mayoría de familias, es inalcanzable», añade.
El equipo se pasó entonces al mundo del retail. En ferias comerciales, demostraban cómo los robots podían hacer inventario y registrar el recorrido de los clientes. Pronto consiguieron sus primeros clientes. Fue entonces cuando se dieron cuenta del potencial de los robots autónomos para capturar y digitalizar datos en tiempo real, cuenta Jinga.
Encontrar el ajuste entre producto y mercado en el sector de la logística
El gran salto para la empresa llegó con la pandemia. Acababan de recibir financiación pre-seed y el mundo parecía desmoronarse. «Dijimos: “Bueno, qué vamos a hacer ahora, porque el mundo se cierra”», explica Jinga. «Por suerte, fuimos de los pocos que nos encontrábamos en el lugar adecuado en el momento oportuno», concluye. Los clientes que habían usado sus robots en el sector del retail de repente cerraron las tiendas y les preguntaron si podrían ayudarles con la gestión de los almacenes. «Fue el cambio de raíz que permitió que nuestra empresa despegase. Nos pasamos al sector de la logística y nunca nos hemos arrepentido».
Concebir robots para los operadores logísticos más grandes del planeta no viene exento de retos. «Pero tiene que parecer sencillo», explica Jinga. «Es importante ofrecer valor inmediato a los clientes, y ello implica que sus sistemas funcionen de forma eficiente nada más sacarlos de la caja», añade. Esto significa que los robots deben poder funcionar en cualquier tipo de almacén: superficies enormes que pueden abarcar más de 90 000 m2 y que resultan sumamente difíciles de navegar, ya que son estantes, estantes y más estantes. Y continúa: «Tenía que encajar con lo que tuvieran los clientes, desde el wifi y la electricidad, pasando por el suelo, los estantes y los palés, hasta las tipologías de productos. Debíamos encontrar la manera de que la tecnología se amoldara a los procesos existentes, en lugar de exigir cambios masivos, que habrían sido imposibles de ejecutar en cualquier caso».
Maersk-robot-2: Robot de BotsAndUs para Maersk
Convertir los datos de almacenes en inteligencia operativa
Jinga señala que, desde 2020, los robots apenas han cambiado. Lo que sí ha variado es lo que la empresa es capaz de hacer con los datos. «Rápidamente nos dimos cuenta de que con toda la información que registrábamos y la frecuencia con la que lo hacíamos podíamos identificar patrones», apunta. Precisamente ahí es donde Dexory se sitúa a la cabeza de la gestión de almacenes más puntera y moderna. «Imaginemos que se lanza una gran campaña en TikTok para promocionar un producto concreto. ¿Qué implica para nuestra cadena de suministro y para nuestros almacenes?», plantea Jinga. Con los avances en IA, Dexory está creando lo que Jinga considera una de las bases de datos de información sobre almacenes más grandes del mundo.
Uno de los factores que ha permitido a la empresa sortear tantos cambios es la sólida relación personal entre sus tres fundadores, cada uno con un perfil profesional claramente definido. En palabras de Jinga, «confiamos mucho entre nosotros porque nos conocemos desde hace mucho tiempo». Y añade: «Para los tres, la empresa es nuestra vida y trabajamos para que tenga éxito. Nuestra relación personal nos permite ser transparentes pero también directos. Si no nos sentimos cómodos con una decisión, contrastamos opiniones entre nosotros y lo hablamos».
Con el crecimiento de Dexory Jinga es cada vez más consciente de que como mujer fundadora sigue siendo la excepción. Se mueve entre varios sectores interesantes, pero admite su sorpresa al descubrir que el mundo de la logística es mucho más diverso que el capital riesgo o la robótica. «En los últimos años, he sido cada vez más consciente del impacto que genero como mujer emprendedora, entre otros, en el sector. Mientras creaba la empresa, no tenía muchos ejemplos de éxito en los que reflejarme, así que decidí hablar más abiertamente de mi trayectoria», concluye.
Biografía / Hitos principales
Se gradúa en Comunicaciones y Relaciones Públicas en la Universidad de Bucarest, para luego cursar sus estudios en la Birmingham City University
Empieza un máster en Industrias Culturales y Creativas en el King’s College de Londres
Empieza a trabajar en O2 como responsable de fidelización y retención de clientes. Más adelante, se pasa al desarrollo del negocio
Junto con sus amigos Andrei Danescu y Adrian Negoita, funda BotsAndUs y asume el cargo de directora comercial
Se incorpora a Google como responsable de alianzas con el sector del retail y, más tarde, asume la gestión de alianzas estratégicas
La marca BotsAndUse transforma en Dexory tras su viraje hacia el sector de la logística y la gestión de almacenes
Lanza DexoryView, su plataforma de inteligencia para almacenes que combina la robótica con datos en tiempo real
Obtiene financiación por valor de 165 millones de dólares, incluyendo una ronda Serie C de 100 millones de dólares, para acelerar su expansión internacional
La empresa cuenta con un equipo de 300 personas e inaugura su sede estadounidense en Nashville