Sucesión de empresa familiar en el grupo Germano de Sousa

La independencia es una parte fundamental del éxito y la fortaleza del grupo Germano de Sousa

Hoy en día podría conocerse como «el laboratorio de Portugal», pero no siempre ha sido el mayor grupo de laboratorios clínicos del país. De hecho, sus orígenes fueron relativamente modestos. En este artículo hablamos del fundador del grupo y de sus dos hijos, y describimos el notable ascenso de este negocio familiar.

De un inicio modesto a líder nacional

Cuando Germano de Sousa comenzó su carrera de médico hace medio siglo, trabajando en un hospital de Portugal, llevaba a cabo los análisis de glucosa en sangre a mano y meticulosamente, mezclando fluidos en una ampolla de cristal. Dado que todo el proceso era manual, el hospital tan solo podía realizar pruebas a unos cinco pacientes al día. En la actualidad, el grupo de medicina laboratorial que lleva el nombre del profesor Germano puede realizar pruebas a 15.000 pacientes en Portugal a diario. Es una señal no solo del ritmo de la innovación dentro del sector de la asistencia sanitaria a lo largo de los últimos 50 años, sino también de cuánto ha crecido el Grupo Germano de Sousa durante ese tiempo.

Los orígenes del grupo se remontan a 1975, cuando Germano, que por entonces ejercía como médico en un hospital público, creó un laboratorio privado de patología clínica (diagnóstico de enfermedades mediante el análisis de fluidos corporales, tejidos y otras muestras). «Hace cincuenta años, la retribución de los médicos en los hospitales públicos era muy baja», explica Germano, «por eso todos se sentían impulsados a trabajar en algo privado para obtener un salario digno a final de mes. Ese era el panorama en Portugal por aquel entonces».

Grupos financieros extranjeros querían comprar a toda costa nuestro laboratorio de tamaño mediano.
— Germano de Sousa

A lo largo de las dos décadas siguientes, el negocio del laboratorio de Germano creció de forma constante. Entretanto, su hija Maria-José y su hijo José-Germano decidieron seguir los pasos de su padre, convirtiéndose ambos en patólogos clínicos. José-Germano recuerda que él sintió pronto la afinidad. «De pequeño, solía ir al laboratorio a jugar. Era como un patio de recreo», dice. «Siempre me fascinaba mirar por el microscopio». Para su hermana Maria-José, esa trayectoria resultó también algo natural. «Lo sentía en mi ADN», afirma. «Pensaba: quiero un microscopio, quiero diagnosticar, quiero dedicarme a lo mismo que mi padre». Los hermanos también tenían en su padre un modelo. «Nos enseñaba con el ejemplo», comenta Maria-José, y fue «un faro» para ella y para su hermano.

De pequeños, observaban y admiraban su ética de trabajo, su atención a los pacientes como médico, la estima en la que le tenían sus colegas, y también todo esto contribuyó a su deseo de incorporarse a ese campo.

Pero las cosas empezaron a cambiar para la empresa y la familia a finales de los noventa, cuando Germano se vio frente a un dilema de alto riesgo. «Grupos financieros extranjeros querían comprar a toda costa nuestro laboratorio de tamaño mediano», recuerda. Para él, la duda estaba en si vender a uno de estos grupos, que fusionarían su negocio del laboratorio con otros para maximizar los beneficios, o mantener el negocio en manos de la familia y seguir luchando. Al final, pidió a sus hijos que se unieran a él en la dirección de la empresa y le ayudaran a ganar la batalla.

José-Germano y Maria-José de Sousa

Sostener el crecimiento mediante valores familiares

«Cuando nos unimos a nuestro padre, definimos nuestra principal estrategia», señala Maria-José. «No queríamos vender a ninguno de los grupos internacionales, y queríamos ser tan grandes como los laboratorios fusionados sin fusionarnos ni vendernos». Pero no se trataba simplemente de una cuestión de tamaño. Para la familia De Sousa, también había una razón ética para conservar la independencia, porque creían que darían prioridad y cuidarían a los pacientes mejor que los grupos más grandes. «Nos dijimos, hagamos aquello en lo que creemos, atendamos a los pacientes y los médicos, y hagamos nuestra medicina de laboratorio del modo que creemos que debe hacerse», dice José-Germano. Al mismo tiempo, sentían una aversión casi filosófica a la idea de la adquisición. «Si vendíamos, pues sí, obtendríamos un gran poder financiero, una enorme cantidad de dinero en el banco», dice Maria-José. «Pero, ¿qué es eso comparado con crear valor día tras día?»

Es preciso que la generación siguiente conozca la cultura de la familia. Deben comprender lo que hemos hecho, nuestra historia.
— José-Germano de Sousa

Un cuarto de siglo más tarde, es innegable que la familia ha logrado sus metas de mantener la independencia, aumentar de tamaño, atender a pacientes y médicos, y crear valor. Actualmente, el Grupo Germano de Sousa es el mayor grupo de medicina de laboratorio de Portugal, con más de 1.700 empleados y más de 530 puntos de toma de muestras que atienden a todo el país. «Somos portugueses al cien por cien y de propiedad familiar al cien por cien», afirma José-Germano. «Nos enorgullece ser conocidos como el Laboratorio de Portugal».

A pesar de este amor propio, está claro que la familia De Sousa no se ha limitado a dormirse en los laureles y admirar su logro colectivo. Son personas trabajadoras, y hay mucho trabajo por hacer. Por una parte, el grupo está viéndose sometido constantemente a la presión de rebajar sus precios. Al mismo tiempo, el ritmo del cambio en la sanidad no da ninguna señal de desaceleración. «Si no innovamos, morimos», dice José-Germano, añadiendo que el grupo está preparándose para un futuro que se centra cada vez más en diagnósticos predictivos, tratamientos preventivos y terapias de precisión, desde detectar un cáncer antes de que se convierta en un cáncer hasta detectar el Alzheimer lo bastante pronto como para detener el avance de la enfermedad.

El atrio de entrada de la sede del Grupo Germano de Sousa en Lisboa, con la colección de artefactos de Germano en exhibición.

Toma de decisiones y continuidad generacional

Por suerte, como empresa familiar, el Grupo Germano de Sousa puede tomar decisiones y adaptarse a los cambios con rapidez. «Es una de las fortalezas reales de ser una empresa familiar: la capacidad de adaptarse y ajustarse a las situaciones», observa Maria-José. «Nuestro órgano ejecutivo es muy pequeño, solo somos cuatro miembros. Por eso, las decisiones son muy rápidas». La independencia del grupo y de la familia también ha contribuido a que se mantengan los valores y los objetivos en primer plano, con el bienestar de los pacientes en el punto de mira y protegiendo la integridad y la ética por encima de todo. Por último, seguir siendo privados ha hecho que la familia pueda adoptar una visión a muy largo plazo. Como señala José-Germano, «No pensamos en términos de trimestres. Pensamos en términos de generaciones».

Más allá del aquí y el ahora, la familia también está empezando a preparar el terreno para la tercera generación. Maria-José tiene dos hijos gemelos de 21 años, que actualmente estudian en la universidad; uno para ser médico, el otro para ser abogado. Ella cree que ambos terminarán trabajando en el negocio familiar, si es eso lo que quieren hacer. El hijo que está formándose para ser médico tiene un sentido especialmente agudo de responsabilidad para hacerlo. «Sé que siente los valores y el peso de la empresa familiar y quiere al menos mantener el estatus y el papel que tenemos en la sociedad», dice Maria-José. «Creo que él y sus primos lo harán incluso mejor que nosotros».

Tenemos que controlar nuestros valores y objetivos, y transmitirlos a la generación siguiente, precisamente porque eso es lo que nos hace fuertes.
— Maria-José Rego de Sousa

Por otra parte, José-Germano tiene cuatro hijos, con intereses muy diversos. Una de sus hijas es artista, otra espera estudiar comunicación y marketing, y uno de sus hijos está en una escuela de negocios. Maria-José cree que esta amplitud de intereses de la siguiente generación será una fuente de fortaleza cuando les llegue el momento de hacerse cargo de la empresa. «Tener diferentes campos de acción es un valor añadido para nuestra empresa», señala. Pero, antes de incorporarse a la empresa, José-Germano quiere que sus hijos adquieran experiencia fuera del grupo, y después regresen llevando consigo sus nuevos conocimientos y competencias.

Preparando a la nueva generación para liderar

La empresa cuenta con un plan estructurado sobre cómo se producirá la integración. Todos los miembros de la generación siguiente se incorporarán al denominado «consejo familiar» y, cuando cumplan los 25 años, cada uno será invitado a «acercarse más al centro de toma de decisiones», dice Maria-José. Aquí, empezarán a ver personalmente cómo se conducen los debates y cómo se perfilan las decisiones. «Llegar a un acuerdo puede ser un proceso difícil, y has de tener las habilidades sociales y las herramientas para que se convierta en un proceso fácil», explica. «Tienes que encontrar los puntos de acuerdo, y no puedes simplemente imponer tus ideas». Forma parte del proceso de crecer y madurar. «Tienen que pasar por ello. También nosotros lo hicimos».

Germano de Sousa es un historiador apasionado de su campo e incluso escribió un libro en el que hacía una crónica de la historia de la medicina portuguesa. Posee una colección personal de microscopios antiguos y otros equipos de laboratorio, muchos de los cuales se exhiben hoy en día en la sede central del Grupo.

Sin embargo, antes de implementar cualquier parte del protocolo formal, los hijos tienen que empaparse de la tradición y los valores de la empresa, y comprender la importancia que da a la independencia. «La generación siguiente debe conocer la cultura de la familia», dice José-Germano. «Deben comprender lo que hemos hecho, nuestra historia. Y deben respetar todo lo que constituye nuestro legado, incluso las cosas que no se pueden describir». No se trata de un mero ejercicio de nostalgia, sino de una forma crucial de garantizar la estabilidad y el éxito en el futuro. Como explica Maria-José, «Tenemos que controlar nuestros valores y objetivos, y transmitirlos a la generación siguiente, precisamente porque eso es lo que nos hace fuertes».

Este año marca un hito importante para la empresa. No solo se cumplen 50 años desde que Germano creó su primer laboratorio, sino también 25 años desde que Maria-José y José-Germano se unieron a su padre en la senda del éxito mediante la independencia. En otoño, para conmemorar el histórico año, la familia De Sousa abrirá un nuevo museo dentro de la sede social de Lisboa, en el que se exhibirá la rara colección de objetos de la historia de la medicina portuguesa que posee Germano. También es un momento que exige un cierto grado de reflexión. «Cuando empiezas a construir el futuro, no tienes ninguna certeza», dice Maria-José. «Un proyecto de legado siempre es mayor de lo que crees cuando lo estás construyendo. Nosotros no lo sabíamos, pero estábamos construyéndolo». 

Reflexionando sobre la trayectoria que hemos recorrido como familia, Maria-José también cree que el crecimiento del grupo se ha visto motivado por una emoción profundamente personal. «Mirando hacia atrás, realmente interpreto lo que hemos hecho como una señal de admiración compartida hacia nuestro padre», afirma. «Hemos transformado esta empresa familiar que él puso en marcha en algo que realmente demuestra su valía».

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