Un nuevo (des)orden mundial
Activos tangibles y diversificación frente a eventos geopolíticos
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Los activos tangibles pueden apoyar la diversificación de la cartera
En un entorno global cambiante, los activos tangibles —como activos inmobiliarios e infraestructuras— pueden contribuir a unas carteras diversificadas.
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Una gestión activa y sólidos controles de riesgos para afrontar la incertidumbre
La gestión disciplinada y un marco de riesgos robusto son importantes para desenvolverse en unas cambiantes condiciones geopolíticas y de mercado.
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La diversificación sigue siendo un elemento clave
Mantener un enfoque diversificado en las diversas clases de activos es un método ampliamente reconocido para gestionar el riesgo a largo plazo.
Con el constante cambio en los titulares, es fácil perder de vista las tendencias que configuran más profundamente la riqueza a largo plazo. En estos tiempos, compensa dar un paso atrás, centrarse en las fuerzas que impulsan los mercados y adaptar las estrategias de inversión según convenga.
Ruptura del orden global
Una importante tendencia es el auge de la “rivalidad multipolar” y el esfuerzo de las grandes economías para asegurar su independencia estratégica. Hace poco, el primer ministro canadiense Mark Carney describió este cambio como “ruptura”.
“Sabemos que el viejo orden no va a volver”, afirmó Carney en el Foro Económico Mundial en enero. “Muchos países están extrayendo las mismas conclusiones: deben desarrollar una mayor autonomía estratégica: en energía, alimentación, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministros”.
Este movimiento está animando a los gobiernos a incrementar su gasto en defensa e infraestructuras, incluso si los déficits siguen siendo elevados. El resultado es una presión añadida sobre los activos que los gobiernos pueden crear a voluntad, como las divisas y los bonos soberanos.
Tradicionalmente, los bonos soberanos han contribuido a diversificar las carteras durante períodos de turbulencia. Pero esta vez han experimentado dificultades, especialmente tras el conflicto en Irán, cuando los temores a la inflación impulsaron los rendimientos de los bonos al alza.
También se han extendido las condiciones más restrictivas en los mercados de deuda privada, y algunos importantes bancos estadounidenses han dado marcha atrás en la concesión de préstamos.
Gestión activa
En este cambiante panorama, importan más que nunca una gestión activa y una selección cuidadosa.
No toda empresa, sector o país se adaptará bien a las nuevas realidades económicas y tecnológicas. Desde la pandemia del covid-19, el comportamiento de la inflación ha cambiado. Los sectores vinculados a infraestructuras de IA, energía y materiales están siendo objeto de una fuerte demanda, mientras que otros sufren disrupción.
El rápido crecimiento de la IA está alimentando la demanda de centros de datos y de los materiales que necesitan para funcionar. Se prevé que la inversión en centros de datos dedicados a IA alcance los 94.000 millones de USD para 2030, un incremento de 35.000 millones de USD en 2025 y una tasa de crecimiento anual del 22%.
Las empresas con marcas sólidas, de fijación de precios y acceso a infraestructuras de alta calidad están mejor situadas para generar dividendos protegidos contra la inflación. En este entorno, la capacidad para detectar a los ganadores a largo plazo es crucial.
Una gestión activa, sólidos controles de riesgos y una amplia diversificación –incluidos activos tangibles– puede ayudar a los inversores a afrontar la incertidumbre de un orden global fracturado.
Gestión de riesgos
Un enfoque disciplinado del riesgo –basado en una visión clara de las exposiciones de mercado y fuera de mercado– es vital para la resiliencia de la cartera.
Acontecimientos recientes han subrayado la importancia de los riesgos geopolíticos, tales como conflictos, adaptación climática, cambios normativos y cuellos de botella en la cadena de suministro.
El cierre del estrecho de Ormuz por Irán ha puesto de relieve los peligros de cadenas de suministro concentradas para bienes esenciales como petróleo, gas natural licuado, fertilizantes, azufre, helio, metanol y amoníaco.
Por otra parte, la propuesta de China de restringir las exportaciones de materiales críticos y tierras raras ha expuesto más las vulnerabilidades, contribuyendo a las oscilaciones de precios.
Fuente: Pictet Wealth Management, Bloomberg L.P., a 31.12.2025
Diversificación
La diversificación sigue siendo el modo más efectivo para gestionar riesgos y aprovechar oportunidades en las diversas clases de activos.
La división clásica 60/40 entre renta variable y renta fija ha sido útil para los inversores, pero el entorno actual requiere un enfoque más amplio.
En una época de disrupción, construir carteras resilientes significa mantener la disciplina, la diversificación y el enfoque en el largo plazo.
Continuamos viendo valor en los activos tangibles, reales –como metales preciosos, activos inmobiliarios e infraestructuras– que ofrecen ingresos, protección contra la inflación y diversificación. Estos sectores no solo están beneficiándose de cambios estructurales de la demanda, sino que además ofrecen a los inversores el potencial de protección contra la inflación, generación de rentas y revalorización del capital a largo plazo.
A medida que las cadenas de suministro de materiales críticos se vuelven más concentradas y que se acelera el ritmo de electrificación, aumentan los argumentos a favor de los activos tangibles. Los inversores que ven más allá de las fluctuaciones del mercado a corto plazo y se centran en los impulsores subyacentes del valor estarán mejor situados para entender las complejidades de esta nueva era.
Resumen
En una época de disrupción, construir carteras resilientes significa mantener la disciplina, la diversificación y el enfoque en el largo plazo.
Una gestión activa, sólidos controles de riesgos y una amplia diversificación –incluidos activos tangibles– puede ayudar a los inversores a afrontar la incertidumbre de un orden global fracturado.