Una nueva era de gran rivalidad entre potencias

La década de 2020 en perspectiva histórica

Sir Niall Ferguson ha dedicado su carrera a explicar la importancia de la historia económica para entender las decisiones políticas contemporáneas. Su teoría más reciente, llamada «Ley de Ferguson», pone de relieve cómo el despilfarro fiscal de los Estados Unidos hace peligrar la durabilidad del poder estadounidense justamente cuando está surgiendo la segunda guerra fría entre EE. UU. y China.

El autor inglés George Orwell describió una guerra fría como «una paz que no es paz». Según el propio Niall Ferguson, esta frase «describe muy bien las relaciones entre los Estados Unidos y China en este momento».

«Hay una rivalidad tecnológica, una rivalidad ideológica y una rivalidad geopolítica», afirma Ferguson. «Estas dos potencias están colisionando en una variedad de áreas».

De cara al futuro, EE. UU. tendrá dificultades para cerrar la brecha manufacturera con China, señala. «A pesar de sus esfuerzos arancelarios, de política industrial y otras medidas, para EE. UU. será considerablemente más difícil fabricar productos que para China». Ferguson también prevé una depreciación significativa del USD a lo largo de los próximos diez años, lo cual será positivo para activos refugio como el oro y el franco suizo.

Cualquier gran potencia que gaste más en pagar los intereses de su deuda que en defensa está abocada a dejar de serlo pronto.
— Ley de Ferguson

Por otra parte, China intenta adelantar a EE. UU. en la carrera por la supremacía tecnológica, afirma Ferguson. Menciona los modelos de inteligencia artificial de código abierto eficientes en costes de China – como DeepSeek – y el hecho de que China genera ahora el doble de electricidad que EE. UU. Lo que a China le falta, y EE. UU. domina, es potencia computacional.

En cuanto a la rivalidad geopolítica, Ferguson observa que EE. UU. gasta ahora más en pagos de intereses por su deuda que en defensa, y que para 2040 esta brecha se duplicará. Según la Ley de Ferguson, que afirma puede utilizarse para predecir el declive de los imperios, esta tendencia apunta a un serio riesgo para la durabilidad del poder estadounidense.

Ferguson afirma que, para 2035, habrá tres superpotencias nucleares una vez que China se sume a EE. UU. y Rusia. Mientras que una guerra fría con dos superpotencias nucleares es «relativamente simple desde una perspectiva de teoría de juegos», dice, «la dinámica se vuelve mucho más compleja con tres, sobre todo si dos de ellas están aliadas entre sí».

«El peligro en cualquier guerra fría es su calentamiento – tal vez por Taiwán – en algún momento de los próximos años», advierte Ferguson. «Si Xi Jinping y Donald Trump dan un paso en falso, podríamos encaminarnos a una crisis geopolítica de envergadura similar a la de los misiles en Cuba, con la diferencia de que esta tendría consecuencias económicas mucho más grandes debido al papel central que Taiwán tiene para la economía global».

En última instancia, Ferguson cree que EE. UU. y China evitarán un conflicto abierto sobre Taiwán, citando la doctrina de destrucción económica mutua asegurada. «En la primera guerra fría fue posible alcanzar una tregua entre superpotencias, y creo que ello será también posible en la segunda». Con todo, Ferguson anticipa que la influencia de China sobre Taiwán aumentará y, con el tiempo, Taiwán podría correr una suerte parecida a la de Hong Kong.

En opinión de Ferguson, «la segunda guerra fría probablemente terminará no con un estruendo, sino con un gemido».

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