De fundador a inversor: asimilando el cambio
Resumen
El éxito en la transición de empresario fundador a inversor implica una evolución significativa: pasar del control operativo a la paciencia estratégica y la preservación del patrimonio a largo plazo. Aunque muchos desean seguir activos, otros encuentran valor en reflexionar sobre sus objetivos personales antes de emprender nuevas iniciativas. Con orientación profesional y segmentando el capital, los antiguos emprendedores pueden equilibrar la seguridad financiera con el estímulo intelectual de apoyar nuevos proyectos. Esta evolución les permite aplicar su experiencia como mentores, manteniendo una cartera diversificada y sostenible.
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La transición psicológica a la inversiónPasar de una función operativa activa a una posición de inversión pasiva o estratégica exige un cambio de mentalidad, dando prioridad a la diversificación y la paciencia sobre el control directo.
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Segmentación estratégica del capitalDividir el patrimonio en posiciones básicas a largo plazo y un «bote» aparte para jugadas de alto riesgo, dedicándose a proyectos que puedan satisfacer el instinto empresarial mientras se protege la estabilidad financiera en general.
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El papel del ángel inversorProporcionar capital y mentoría a empresas en etapas iniciales permite a los anteriores fundadores de empresas mantenerse involucrados en el ecosistema empresarial sin las presiones de la gestión del día a día.
Gestionar el patrimonio tras una desinversión
¿Cómo se adaptan los emprendedores a la vida después de haber vendido su empresa? Tras años con largas jornadas laborales e intensa dedicación al negocio, completar una venta exitosa puede suponer un triunfo – pero también generar incertidumbre. Los fundadores pueden encontrarse con capital, tiempo y la necesidad de desarrollar nuevas habilidades para la siguiente etapa de su vida.
No hay por qué apresurarse a tomar decisiones importantes. Tras una salida, los emprendedores disponen ante sí de muchas opciones: lanzarse a una nueva andadura empresarial, invertir los fondos en activos tradicionales, financiar con su capital a otros emprendedores o practicar la filantropía. Lo que importa es alinear los nuevos objetivos con sus valores e intereses.
Los emprendedores pueden tomarse tiempo para definir sus objetivos a largo plazo y estructurar en consecuencia su fortuna. Esto puede implicar constituir un ecosistema completamente nuevo para respaldar estos objetivos
«Los emprendedores pueden tomarse tiempo para definir sus objetivos a largo plazo y estructurar en consecuencia su fortuna», dice Stéphanie Lair Crommen, directora de soluciones para grandes patrimonios en Pictet Wealth Management. «Esto puede implicar constituir un ecosistema completamente nuevo para respaldar estos objetivos».
Algunos fundadores no resisten mucho sin volver a emprender, mientras que otros pueden preferir un enfoque más meditado. Reflexionar con calma sobre objetivos personales, consultar con la familia y recabar asesoramiento profesional puede ayudar a asegurar el alineamiento de las decisiones con las nuevas prioridades.
Fuente: Global Entrepreneurship Monitor, 2025
Nota: El porcentaje refleja los encuestados del país en cuestión que han vendido una empresa en los 12 últimos meses y que prevén iniciar un nuevo negocio en los próximos tres años; no todos los países fueron incluidos en la encuesta original.
Nuevos retos
Aunque desinvertir de un negocio representa el cierre perfecto, la transición de fundador a inversor puede ser psicológicamente compleja. A los emprendedores les puede costar adaptarse a su nueva identidad como resultado de sustituir la intensidad operacional por la paciencia estratégica. Un informe de 2024 reveló que, solo en Europa, casi el 50 por ciento de los propietarios de empresas habían dedicado tiempo a pensar en la desinversión en los últimos 12 meses.
¿La buena noticia? Los fundadores están acostumbrados a rodearse de expertos. Un enfoque similar es de suma utilidad a la hora de estructurar una estrategia respecto al patrimonio. Los gestores y asesores patrimoniales pueden ayudar a asegurar que los planes financieros estén alineados con los objetivos personales y los perfiles de riesgo.
Los emprendedores suelen ser personas acostumbradas a tener el control, a decidir las acciones a tomar y a involucrarse; después de todo, es el modus operandi que les llevó al éxito en sus negocios. Cuando venden la empresa, se encuentran de repente con una enorme cantidad de dinero que exige de ellos atributos muy diferentes; en la inversión, el éxito puede estribar en ceder, diversificar y adoptar una visión a largo plazo.
La clave radica en estar abierto a dicho asesoramiento, dice Greg Davies, director de Behavioural Finance en Oxford Risk, una fintech especializada en finanzas conductuales que trabaja con gestores de patrimonios y asesores financieros. «Los emprendedores suelen ser personas acostumbradas a tener el control, a decidir las acciones a tomar y a involucrarse; después de todo, es el modus operandi que les llevó al éxito en sus negocios», dice. «Cuando venden la empresa, se encuentran de repente con una enorme cantidad de dinero que exige de ellos atributos muy diferentes; en la inversión, el éxito puede estribar en ceder, diversificar y adoptar una visión a largo plazo».
Fuente: World Bank, 2025
Adoptando una mentalidad de inversión
Este giro de mentalidad puede no ser sencillo, añade Lair Crommen. «A menudo a los emprendedores les mueve el entusiasmo de crear algo nuevo y superar los obstáculos que encuentran en su camino», señala. «Pero al asumir el rol de inversores, necesitan centrarse en la conservación del capital y en la generación de rentabilidades financieras, además de otras motivaciones».
Claudia Zeisberger, catedrática adjunta de Emprendimiento y Empresa familiar en Insead, anima a los emprendedores a buscar un buen encaje entre oportunidades y metas a largo plazo: «¿Qué estás intentando conseguir ahora y en los próximos años? ¿Tus actitudes –y tu apetito de riesgo– de la época en que estabas creando la empresa, son compatibles en la actualidad o deben revisarse?»
¿Qué estás intentando conseguir ahora y en los próximos años? ¿Tus actitudes –y tu apetito de riesgo– de la época en que estabas creando la empresa, son compatibles en la actualidad o deben revisarse?
Un asesoramiento profesional puede ser de inestimable ayuda en este sentido, sobre todo cuando proviene de asesores que comprenden las dimensiones emocionales y conductuales que entraña gestionar patrimonios. Un buen asesor entiende que los objetivos de un emprendedor podrían variar de nuevo si surge la oportunidad para ello.
Algunos emprendedores encuentran útil segmentar su capital. «A algunos les gusta la idea de reservar una parte del dinero para su ‘hucha personal’», dice Davies, «fondos libres que invertir en temas afines a sus intereses, en los que poder involucrarse y obedecer a su impulso. Si el resto del dinero está invertido más tradicionalmente y bien repartido entre activos seleccionados pensando en el largo plazo, pueden sentirse libres para explotar el lado lúdico de la hucha personal, al saber que cuentan con una red de seguridad».
Este equilibrio entre disciplina estructurada y exploración gratificante podría ofrecer un nuevo tipo de satisfacción. El proceso de invertir deja de ser solo una transición financiera para incluir también una evolución personal.
Fuente: European Business Angels Network (EBAN), 2024
El enfoque «ángel»
Una posibilidad para la hucha personal es utilizarla para financiar a la próxima generación de fundadores de empresas. El deseo de los emprendedores de un enfoque que vaya más allá de la tradicional construcción y gestión de cartera es un factor impulsor del crecimiento de la financiación de empresas emergentes por socios individuales (lo que se conoce como «...»business angels«...»), explica Roderick Beer, director general de la UK Business Angel Association. Los ángeles realizan una inversión relativamente cuantiosa en empresas que se encuentran en fases tempranas y necesitan financiación para crecer, aportándoles a menudo asesoramiento y apoyo además de la inyección económica; en toda Europa, esta forma de inversión ha crecido a un ritmo anual del 20 por ciento o más en los últimos años.
«El giro de mentalidad no tiene que ser tan drástico como soltar de golpe las riendas de la gestión y pasar a ser un inversor completamente pasivo», dice Beer. «Pero así y todo, convertirse en un business angel requiere un importante ajuste. Tienes que dar un paso atrás y dejar a los fundadores cometer sus propios errores. La principal diferencia es que, en el papel de mentores, los ángeles pueden canalizar su experiencia anterior como emprendedores para añadir verdadero valor sin ser ellos quienes lleven las riendas».
El giro de mentalidad no tiene que ser tan drástico como soltar de golpe las riendas de la gestión y pasar a ser un inversor completamente pasivo.
Este enfoque les permite quitarse las ganas de emprender. Invertir en múltiples negocios en fase temprana permite a los antiguos fundadores mantenerse intelectual y emocionalmente activos pero sin la presión de dirigir una empresa a tiempo completo. También puede ser una excelente vía para los emprendedores de experimentar el disfrute que sentían cuando estaban creando sus empresas, apostilla Zeisberger.
«Una queja común entre los emprendedores es que, a medida que sus empresas aumentan de tamaño, ya no les queda tiempo para ejercitar la pasión que los motivó a querer emprender, porque están demasiado ocupados con la gestión», observa. «Tras la salida, como inversor en otras empresas, puedes recuperar la capacidad de centrarte en lo que verdaderamente te interesa».