Turbulencias en el oro
La reciente corrección de los precios
Tras una rentabilidad récord del 65% en 2025, el precio del oro perdió cerca de un 11% en una sola semana a finales de marzo de 2026. Este descenso supera en magnitud a cualquier otra pérdida semanal registrada durante la crisis financiera de 2008, el pinchazo de la burbuja puntocom o la pandemia del covid-19. Para encontrar una caída semanal de dimensión comparable hay que remontarse a 1983, tras un agresivo ciclo de subidas de tipos de la Reserva Federal orientado a frenar la inflación.
Desviación % del oro de su media móvil de 200 días
Fuente: Pictet Wealth Management, Bloomberg, 24.03.2026
Factores subyacentes a la ola de ventas
Consideramos que han incidido tres elementos cíclicos adversos. En primer lugar, el dólar (USD) se ha revalorizado gracias a su resiliencia económica percibida frente al shock energético de Oriente Medio. Aunque los altos precios de la energía tendrán un obvio impacto para los consumidores de todo el mundo, su impacto en la balanza comercial de EE.UU. no será tan adverso, pues el país es un exportador de energía neto. Esta dinámica, junto con el posicionamiento corto en el USD, ha permitido al billete verde superar a todos sus homólogos del G-10 desde que estalló la guerra de Irán.
El segundo factor, y clave en cuanto a importancia, es el reajuste de las expectativas de política monetaria. Los precios del petróleo han repuntado por la guerra de Irán, suscitando temores a un aumento de la inflación. Muchos bancos centrales han respondido adoptando un discurso más «hawkish».
El tercer factor es la presión vendedora impulsada por la búsqueda de liquidez. La ola de ventas recientes se ha visto exacerbada por la liquidación forzosa de posiciones largas desproporcionadas. Esto queda ilustrado por una dinámica de «desdolarización» materializada a través de los mercados emergentes, la exposición a renta variable internacional y los metales preciosos. A las presiones vendedoras también han contribuido el desapalancamiento por el efecto contagio entre activos, la volatilidad y la escasez de liquidez. Es más, cabe anticipar que las necesidades de liquidez llevarán a los bancos centrales y los fondos soberanos de Oriente Medio a vender sus posiciones en oro, que típicamente representan un porcentaje comparativamente alto en su asignación estratégica de activos.
El argumento a largo plazo se mantiene firme
Pese a las recientes turbulencias, el argumento a largo plazo del oro se mantiene intacto. La incertidumbre en torno a la política monetaria y la geopolítica no se ha disipado; al contrario, si acaso ha aumentado. La desdolarización sigue siendo un objetivo estratégico para inversores y bancos centrales, que siguen buscando alternativas al dólar en medio de preocupaciones sobre el liderazgo de EE.UU. y su sostenibilidad fiscal.
En resumen, el oro continúa actuando como reserva fiable de valor, en especial durante fases de incertidumbre. El reciente retroceso de los precios refleja una coyuntura de mercado volátil, pero la relevancia del oro a largo plazo sigue vinculada a los acontecimientos y tendencias económicas globales. De producirse una distensión en la geopolítica, las expectativas de los precios del oro y los tipos de interés podrían variar. Por el contrario, si las condiciones económicas se deterioran, los bancos centrales podrían responder reajustando sus políticas para apoyar la estabilidad.