Barómetro: Se mantienen favorables las perspectivas para la renta variable de EE. UU. y los mercados emergentes

Barómetro: Se mantienen favorables las perspectivas para la renta variable de EE. UU. y los mercados emergentes

Aunque no se vislumbra un final al conflicto de Irán, las perspectivas de la renta variable tanto de los mercados emergentes como de Estados Unidos siguen siendo positivas; por ello, pasamos a sobreponderar ambas.

Asignación de activos: calma tras la tormenta

La tormenta en los mercados financieros globales parece haber remitido, al menos por ahora. Persiste un elevado nivel de incertidumbre, sin que se atisbe una resolución a corto plazo del conflicto en Irán, con buques aún retenidos en el estrecho de Ormuz y los precios del petróleo en ascenso. Pero, afortunadamente, los graves pronósticos realizados hace unas semanas no se han materializado, y el balance de riesgos actual apunta a un clima de inversión más favorable.

Ahora que se han disipado las peores previsiones, los inversores pueden volver a centrarse en lo que constituyen los fundamentos positivos: una amplia liquidez global, un fuerte impulso de los beneficios empresariales, un crecimiento económico estable, aunque no excesivo, una inflación moderada (aunque con riesgos alcistas) y valoraciones que, para muchos tipos de activos, son más atractivas de lo que eran hace dos meses. Todas estas circunstancias nos animan a adoptar una postura ligeramente más favorable a los riesgos e incrementar la exposición a activos de mercados emergentes, renta variable estadounidense y sectores industriales.

Sin embargo, nuestra asignación de riesgos sigue siendo selectiva: nuestro deseo es no depender de un solo desarrollo macroeconómico o geopolítico. Por lo tanto, mantenemos una asignación neutral global en renta variable, bonos y liquidez.

Fig. 1 - Modelo de asignación mensual de activos
Mayo de 2026

Fuente: Pictet Asset Management

Nuestros indicadores del ciclo económico respaldan esta opinión, que sugieren un contexto macroeconómico moderadamente positivo para el mundo en su conjunto. El mensaje más importante de los principales indicadores que seguimos es que la actividad económica sigue siendo, en líneas generales, resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y en gran parte de Asia, y que, por ahora, el impacto de la crisis energética apenas ha tenido impacto, salvo en encuestas e indicadores de precio. Según nuestras previsiones, este año la economía mundial crecerá un 2,8%, lo que significa un incremento ligeramente superior al potencial, mientras que la inflación promedio se sitúa alrededor del 3%.

Sin embargo, el sesgo de los riesgos se inclina a favor de un crecimiento más débil y unas mayores presiones sobre los precios. De hecho, si el cierre del estrecho de Ormuz continúa en verano, existe la posibilidad de que se desencadene una leve recesión en Europa y algunas economías emergentes, e incluso en EE. UU. Aunque la vía marítima permanece cerrada, los precios del petróleo han ido aumentando hasta situarse entre los 110 y los 120 dólares por barril, a diferencia de los aproximadamente 70 dólares que costaba antes de la guerra y del valor razonable a largo plazo de nuestro modelo, que es de 80 dólares (véase la fig. 2).

El incremento de los precios del petróleo ha beneficiado a unos y perjudicado a otros. Las economías emergentes se mantienen relativamente bien. Los exportadores de energía son los claros beneficiarios, pero también existen países han logrado mejorar su posición con respecto a crisis anteriores, lo que refleja un mayor crecimiento económico, una menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de divisas.

En EE. UU., la situación es más equilibrada. Posiblemente, el consumidor estadounidense es más frágil de lo que sugieren las cifras de crecimiento: los datos de consumo ya son moderados, el crecimiento de los ingresos disponibles ha registrado una desaceleración importante, la confianza de los consumidores se está acercando a mínimos históricos y se espera que el incremento de los precios del petróleo reduzca aún más los ingresos reales. Sin embargo, los productores de petróleo del país están a punto de obtener un gran volumen de ingresos inesperados, una circunstancia que compensará el impacto general en la economía.

Por el contrario, en Europa, la crisis del petróleo ha tenido un efecto claramente negativo, donde la esperanza de una recuperación se han ido desvaneciendo y se cierne la amenaza de una estanflación. Hemos rebajado nuestra previsión de crecimiento de la zona euro para el año al 0,9% (desde el 1,3% de hace dos meses) y elevado nuestra previsión de inflación al 2,7% (desde el 2,0%).

Fig. 2 - Incertidumbre con respecto al petróleo
Escenarios de precios del petróleo Brent según la duración del cierre del estrecho de Ormuz, USD/barril 

Fuente: Banco de la Reserva Federal de Dallas, «What the closure of the Strait of Hormuz means for the global economy», 20 de marzo de 2026, https://www.dallasfed.org/research/economics/2026/0320, Pictet Asset Management. Escenarios adaptados del modelo de la Reserva Federal, que genera trayectorias de los precios del petróleo a partir de un modelo calibrado del mercado global del petróleo (modelo EGDE no lineal) en el que un cierre del Estrecho de Ormuz se trata como una gran crisis negativa temporal del suministro. Por cada periodo que supuestamente durará el cierre (1, 2 o 3 trimestres), el modelo se simula a futuro para obtener la trayectoria trimestral implícita del crudo en 2026. Valor razonable de PAM basado en un aumento estimado de 15 USD en el precio base del crudo (en comparación con antes de la guerra) debido a una reducción de las existencias y a un equilibrio mucho más ajustado entre la oferta y la demanda. Umbral de recesión a partir de una desviación del 50% de la tendencia del precio real del petróleo. Datos a 28/04/2026.
* Contrato a plazo de 36 meses.

Nuestros indicadores de liquidez ofrecen cierta tranquilidad a los activos de mayor riesgo, una circunstancia que respalda nuestra decisión de aumentar la exposición a algunos mercados de renta variable. Debido a la incertidumbre con respecto a la duración de la crisis inflacionaria y a la posible intervención de los gobiernos con el fin de mitigar los efectos del incremento de los costes energéticos, los bancos centrales han manifestado estar dispuestos a endurecer la política monetaria, pero no tienen prisa para hacerlo. La liquidez global, entendida como la oferta de dinero, las reservas de divisas sin incluir el oro y los activos de los bancos centrales sin incluir el oro, están creciendo en torno al 7,4%, un punto porcentual completo por encima de la tendencia histórica, lo que respalda las valoraciones.

La Reserva Federal de EE.UU. ha dejado de recortar los tipos de interés (y no se esperan más movimientos este año), pero la liquidez del sector privado sigue siendo abundante a pesar de las recientes turbulencias. Creemos que esto se debe a que los principales prestatarios de la economía estadounidense —el Gobierno, las empresas relacionadas con la IA y los consumidores con mayor poder adquisitivo— no son especialmente sensibles a los cambios en los tipos de interés. Además, los últimos informes sobre resultados empresariales confirman que los balances de los bancos gozan de buena salud y disfrutan de una correcta protección frente a las perturbaciones que se producen en los segmentos más débiles del mercado crediticio.

Los indicadores de valoración también justifican que se asuman más riesgos. A pesar del fuerte repunte de los mercados de renta variable, las valoraciones no parecen excesivamente altas. La renta variable global cotiza a un ratio precio/beneficio a 12 meses de aproximadamente un 10% por debajo de su máximo de octubre de 2025, mientras que los rendimientos de la deuda pública han subido de media unos 40 puntos básicos durante el mismo periodo.

La dinámica de los beneficios empresariales sigue siendo favorable. La temporada de resultados ha sido fuerte, especialmente en EE. UU., y han sido la tecnología, las finanzas y los materiales los sectores que han permitido la mayor parte de la recuperación del crecimiento de los beneficios.

Los indicadores técnicos también son el reflejo de un estado de ánimo más optimista que hace un mes. El sentimiento de los inversores minoristas e institucionales ha vuelto con fuerza a territorio alcista. Sin embargo, no hay signos de un entusiasmo excesivo. el apalancamiento neto se encuentra por debajo de la media y los inversores siguen estando preparados para la volatilidad, tal como demuestran los cambios en los mercados de opciones.

Regiones y sectores de renta variable: la liquidez y los beneficios impulsan el repunte

A pesar de las frágiles conversaciones de paz entre EE.UU. e Irán, los elevados precios del petróleo y las preocupaciones por la estanflación, existen motivos para ser un poco más optimistas en cuanto a las perspectivas de algunos de los mercados bursátiles mundiales.

Dos son los factores que nos permiten tener esperanza: abundante
liquidez privada y sólidos beneficios de las principales empresas, especialmente en sectores económicamente sensibles como la industria y regiones con unas perspectivas de crecimiento más elevadas, como EE. UU. y los mercados emergentes.

A todo ello hay que añadir que los principales índices de renta variable están dominados en gran medida por empresas orientadas
a los servicios, lo que significa que es poco probable que la subida de los precios del petróleo suponga un impacto inmediato en los beneficios totales.

Las acciones estadounidenses resultan especialmente atractivas, respaldadas por los sólidos resultados empresariales, la abundante liquidez y el actual auge de la inversión en el sector industrial y en IA
. Se espera que las empresas del índice S&P500 registren un crecimiento de los beneficios de alrededor del 20% este año y el próximo, el más alto desde 2021.1

Especial atención merece el incremento de los márgenes de beneficio de las empresas, lo cual demuestra el elevado control de los costes y un alto crecimiento económico nominal. En todos los mercados principales se espera que los márgenes alcancen un máximo histórico a finales de este año.

La misma importancia tiene el hecho de que EE. UU. cuenta con una amplia reserva de liquidez para protegerse de las crisis externas. Nuestros cálculos indican que la liquidez generada en EE.UU. a partir del dinero y el crédito, aumentará hasta los 2,5 billones de USD, lo que supone un 8% del PIB, frente a los 1,7 billones de USD (un 6%) del año pasado, gracias a una mayor flexibilidad de la política monetaria de la Reserva Federal, a los fuertes préstamos bancarios estadounidenses y a las recompras de bonos del Tesoro. Por estos motivos, elevamos la recomendación sobre la renta variable estadounidense a sobreponderar.

Fig. 3 Valor en acciones principales de IA*
Las acciones estadounidenses del sector de la IA cotizan muy por debajo de la media registrada tras el lanzamiento de ChatGPT

*Core AI: NVIDIA, Microsoft, Broadcom, Meta, Amazon, Alphabet, Oracle, Palantir, AMD, Arista, Micron Tech, Applied Materials, LAM, KLA, Synopsis, Intel, Cadence Design, Marvell, Monolith Power, Dell, HPE, Pure Storage, SMC, Teradyne, Entegris. Refinitiv, Pictet Asset Management, datos del período comprendido entre el 23/09/2019 y el 22/09/2020

Hemos optado por hacer lo mismo con la renta variable de los mercados emergentes. Las empresas de los países emergentes están experimentando un fuerte incremento de los beneficios y parecen disfrutar de una protección relativa frente a la subida de los costes energéticos.

El panorama macroeconómico también es positivo. El crecimiento sigue dando muestras de solidez, aunque se espera que la brecha entre el crecimiento de los mercados emergentes y desarrollados se amplíe a 2,6 puntos porcentuales este año, frente a los 2,4 puntos porcentuales de 2025. Además, el mundo en desarrollo puede beneficiarse del ciclo de la IA, ya que alberga a algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, como TSMC de Taiwán y Samsung y SK Hynix de Corea, el trío que, juntos, constituyen casi una cuarta parte del índice de referencia de renta variable emergente de MSCI.

Mantenemos una postura sobreponderada en renta variable china. Los sólidos estímulos monetarios y fiscales deberían respaldar la demanda interna, mientras que el aumento de la producción industrial y las exportaciones relacionadas con la IA deberían impulsar los beneficios en un mercado que tiene una mayor capacidad que la mayoría de los mercados para absorber las crisis externas.

Seguimos neutrales en los mercados desarrollados no estadounidenses, donde las valoraciones de la renta variable siguen siendo justas, pero persiste una incertidumbre significativa sobre el impacto económico de la guerra.

Por consiguiente, elevamos nuestra recomendación en industrias a sobreponderada. Los títulos industriales están respaldados por el gasto global en infraestructuras y la mejora de las tendencias de fabricación. Los gastos de capital en EE. UU. están en auge, donde los pedidos de bienes de capital básicos aumentaron un 11% interanual en marzo.

Mantenemos una posición sobreponderada en renta variable tecnológica, pero preferimos las empresas de hardware y semiconductores a las de software. Aunque la rebaja en la valoración a causa de la reciente venta masiva puede tener carácter provisional para un amplio grupo de títulos tecnológicos, los planes de inversión de las grandes empresas tecnológicas en centros de datos de IA e infraestructura digital de este año —cuyo valor se estima en 700 000 millones de USD— garantizan una prima.

La sanidad se rebaja a neutral, una circunstancia que refleja un impulso más débil en todo el sector y unas perspectivas de beneficios menos atractivas en comparación con otros segmentos del mercado. Seguimos manteniendo una posición de infraponderación con respecto a los títulos de consumo discrecional, ya que se espera que el aumento de la inflación afecte a los ingresos de los hogares y al gasto discrecional.

Renta fija y divisas: aumento de las asignaciones a bonos emergentes

Dado que no se vislumbra el final del conflicto en el Golfo, aquellos inversores que buscan protección frente a cualquier nueva volatilidad en los mercados financieros pueden verse atraídos hacia la deuda pública de los países desarrollados.

Sin embargo, su papel como cobertura no queda del todo claro.

Los bonos se mueven en direcciones opuestas. Por un lado, las persistentes presiones inflacionistas apuntan a unos rendimientos más altos.

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra ya han señalado un nuevo endurecimiento monetario, y resulta poco probable que la Reserva Federal —incluso bajo la dirección del conciliador Kevin Warsh, quien asumirá la presidencia en mayo— recorte los tipos este año, en nuestra opinión. 

Por otro lado, los bonos podrían volver a destacar con la misma facilidad sus cualidades defensivas.

Si el aumento de los precios de la energía empieza a erosionar la confianza de los consumidores y las empresas, los riesgos de recesión aumentarían y es probable que los bonos repunten.
Por el momento, estas fuerzas compensadoras no convencen del todo. Por lo tanto, mantenemos una postura neutral en bonos desarrollados.

Fig. 4 - Las divisas baratas hacen que los activos emergentes sean especialmente atractivos
Valoraciones de divisas por índice de referencia de activos emergentes, indexado

MSCI EM Index, JPMorgan GBI-EM Index, datos del periodo comprendido entre el 31/12/12/2006 y el 30/04/2026

Esto no quiere decir que los mercados de renta fija carezcan de opciones atractivas para garantizar ingresos. La deuda emergente en moneda local ofrece un equilibrio muy favorable entre riesgo y rentabilidad.

Los fundamentos han mejorado significativamente: los niveles de deuda se sitúan en torno al 57% del PIB, muy por debajo del 128% observado en las economías del G7, mientras que las posiciones fiscales son más fuertes.

Por consiguiente, la calidad crediticia está mejorando, con alrededor de 80 mejoras en la calificación de los componentes del índice de bonos emergentes JP Morgan EMBI desde principios de 2024.

Las valoraciones siguen siendo atractivas. Los rendimientos reales, especialmente en América Latina, siguen estando muy por encima de los rendimientos disponibles en los mercados desarrollados, lo cual constituye una importante que proporciona una importante reserva de efectivo. Además, la apreciación de las divisas constituye otra fuente de rentabilidad (fig. 4).

La resistencia de las divisas de los mercados emergentes durante la última crisis energética es reveladora. En particular, las divisas de las economías importadoras de petróleo han mostrado un mejor comportamiento que en las anteriores crisis de los precios de la energía, una circunstancia que sugiere mejoras estructurales y una demanda sostenida por parte de los inversores.
Por lo tanto, elevamos la deuda emergente en moneda local a sobreponderada.

También mantenemos posiciones sobreponderadas en el franco suizo y el yen japonés.

Ambas monedas ofrecen una protección fiable en un entorno estanflacionario. Destaca, en especial, el yen: el posible incremento de los diferenciales de tipos de interés entre Japón y EE.UU. permite un repunte.

Resumen de los mercados globales: El optimismo de la IA impulsa un poderoso repunte

La renta variable mundial subió casi un 10% en abril en moneda local, lo que supuso una de sus mayores ganancias mensuales desde finales de 2020.

El creciente optimismo en torno al fin de las hostilidades en Oriente Medio y los importantes beneficios de las grandes empresas tecnológicas de EE. UU. colaboraron en la recuperación de la renta variable tras la venta masiva de marzo. 

Las acciones del sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones lideraron la subida, con ganancias de casi el
20% y el 15%, respectivamente, cuando sus últimos informes de resultados indicaron que la fuerte inversión en centros de datos de inteligencia artificial e infraestructura digital estaba empezando a dar sus frutos.

Los sectores industriales aumentaron casi un 9%, impulsados por la mejora de las tendencias de fabricación y las medidas introducidas por EE. UU. y otras grandes economías para restablecer su base de producción. Los sectores con una orientación más defensiva, como la energía y la sanidad, terminaron el mes en números rojos.

Fig. 5 - Más allá de la crisis del petróleo
El índice bursátil mundial alcanza máximos históricos

Fuente: LSEG, datos del período comprendido entre el 31/12/2020 y el 30/04/2026

Los títulos de los mercados emergentes obtuvieron los mejores resultados. La renta variable de Asia aumentó un 16%, ya que la región, que alberga a algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, registro un nuevo auge del comercio en el sector de la IA.

Los bonos cerraron el mes sin cambios. Los bonos soberanos de los mercados desarrollados cayeron, ya que el aumento de la inflación provocado por la guerra en Irán suscitó preocupación por las posibles respuestas restrictivas de los principales bancos centrales. Los mercados esperan ahora que los cuatro principales bancos centrales desarrollados del mundo suban los tipos este año.

La deuda pública japonesa perdió casi un 1%, ya que el aumento de los precios del petróleo aumentó las preocupaciones inflacionistas, a consecuencia de lo cual el rendimiento del JGB de referencia superara el 2,5% por primera vez desde 1997.

En cambio, los bonos emergentes aumentaron significativamente gracias a la debilidad del dólar, al sólido crecimiento de las economías en desarrollo y a la mayor predisposición de asumir riesgos de los inversores.

En el ámbito crediticio, tanto los bonos corporativos de los mercados emergentes como los bonos de alto rendimiento generaron rendimientos positivos gracias a una mayor predisposición a asumir riesgos y a la demanda continua de activos de mayor rendimiento.

En los mercados de divisas, las divisas vinculadas a las materias primas registraron un incremento general, con el rublo ruso, el real brasileño y el dólar australiano entre los mayores ganadores. El dólar reanudó su declive, cayendo casi un 2%, unido a su caída de casi un 10% en 2025.

Barómetro de mayo de 2026
Resumen
  • Asignación de activos
    Sin una fecha concreta del fin del conflicto iraní, mantenemos nuestra posición general neutra en renta variable, renta fija y liquidez, pero introducimos de nuevo cierto riesgo a través de asignaciones regionales y sectoriales.
  • Regiones y sectores de renta variable
    Elevamos la renta variable estadounidense y emergente a sobreponderada, ya que ambos mercados disfrutan de sólidos beneficios corporativos y resistencia a las crisis energéticas. Preferimos los sectores industriales y tecnológicos.
  • Renta fija y divisas
    Hemos incrementado nuestra asignación a bonos emergentes en moneda local a sobreponderada.
La información, las opiniones y las estimaciones que figuran en este documento reflejan una valoración realizada en la fecha original de su publicación y están sujetas a riesgos e incertidumbres que podrían hacer que los resultados reales difieran sustancialmente de los aquí presentados.
[1] Estimaciones generales en IBES.Fuente: [1] Refinitiv, IBES, previsión del FMI, Pictet Asset Management. % de variación por año natural del beneficio por acción, incluidas las recompras de acciones.

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