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Artículo publicado originalmente en francés en el diario Le Temps el 7 de marzo de 2011.


Estados Unidos: Primeros signos de un crecimiento autosostenido

09 junio 2011

Los signos alentadores que permiten esperar una recuperación sostenible siguen siendo mayoritarios.

Muchos indicadores son alentadores. Pero aún faltan dos variables claves, la firme recuperación del empleo y del crédito, para tener la certeza de que la economía americana puede progresar sin el apoyo de las medidas de reactivación.

 
 

Christophe DonayResponsable Asset Allocation & Macro Research
Pictet Wealth Management
Ginebra


 

El proceso de reactivación de la locomotora económica no ha terminado todavía y esto afecta al crecimiento mundial. Es cierto que la coyuntura al otro lado del Atlántico se ha recuperado de forma vigorosa desde mediados de 2009, gracias a unas políticas económicas sin precedentes. Pero los verdaderos motores, capaces de respaldar un crecimiento autosostenido, deben aún tomar el relevo para proporcionar la mejor visibilidad posible a los inversores.

La economía mundial salió de la recesión hace casi dos años, gracias a las medidas presupuestarias y monetarias concertadas de las grandes potencias económicas. En particular, la economía americana logró pasar de una tasa de crecimiento, en términos de variación anual, del -5% en el primer trimestre de 2009 al +5% en el último trimestre de ese mismo año.

A pesar de esta aceleración, la morosidad persistente en sectores claves obligó a los dirigentes políticos y monetarios a implementar dos nuevos planes de reactivación a finales de 2010. La Reserva Federal inició así un nuevo plan de recompra de bonos soberanos en el mercado secundario, denominado "QE2" (quantitative easing o relajación cuantitativa). Por otra parte, el Congreso aprobó unas nuevas medidas presupuestarias permitiendo la prolongación de las exenciones fiscales de la administración Bush. Estas operaciones han permitido a los economistas revisar al alza sus previsiones medias del crecimiento americano en 2011 hasta un 3,5%, frente al 2,8% previsto anteriormente. El FMI ha elevado paralelamente su estimación del crecimiento mundial del 4,2% al 4,4%.

El ritmo de crecimiento estimado para Estados Unidos en 2011 es superior al potencial a largo plazo, que se sitúa en torno al 3%. Pero para determinar si el crecimiento puede continuar sin estímulos externos más allá de 2011, la economía mundial tiene una cita importante a mediados de año. En efecto, en junio la Reserva Federal pondrá fin a su programa de recompra de bonos soberanos, que implica un total mensual en torno a los 100.000 millones de dólares.


"El riesgo geopolítico ha surgido de forma repentina e inesperada.".

 

Sin el apoyo de la política económica, el crecimiento americano perdería impulso rápidamente. En los próximos meses, será necesario que la naturaleza del crecimiento americano cambie y pase de un crecimiento artificial a un crecimiento autosostenido. Para esto faltan dos elementos importantes: empleo y crédito.

Consideremos primero el ciclo del crédito. El endeudamiento de las familias se estabiliza en la tendencia histórica a largo plazo, augurando el probable fin del ciclo de desendeudamiento privado. Más alentadora ha sido la reactivación de los créditos al consumo desde el final de 2010. En cambio, los créditos hipotecarios siguen estancados debido a la situación átona del sector inmobiliario.

 

En el ámbito del empleo, la recuperación comenzó en marzo de 2009, con la creación de una media de 30.000 nuevos puestos de trabajo por mes. Esta cifra es baja, si se considera que una recuperación normal genera entre 200.000 y 250.000 nuevos empleos mensuales. Por otra parte, considerando que se destruyeron 8,8 millones de puestos de trabajo en 18 meses desde mediados de 2008, la recuperación en este frente debe calificarse de tímida de momento. Los inversores tendrán que seguir vigilando de cerca este aspecto, teniendo en cuenta que los ingresos de las familias, que dependen principalmente del empleo, influyen directamente en el consumo privado, representando un 70% del PIB.

Pero, en general, los signos alentadores que permiten esperar una recuperación sostenible siguen siendo mayoritarios. Entre los más importantes, pueden citarse los índices de confianza de los consumidores y de los directores de compras, aún en alza, o la adecuada orientación de las ventas minoristas. Estas tendencias deberían figurar entre los elementos de soporte de la creación de empleo, la recuperación del crédito, así como la del sector inmobiliario. Sin embargo, la transición hacia una economía americana sostenida por motores de crecimiento duraderos constituirá uno de los principales riesgos para los inversores en los próximos meses.

Por otra parte, el riesgo geopolítico ha surgido de forma repentina e inesperada. Si las ansias democráticas que han estallado en el seno de las poblaciones del Norte de África se extendieran a grandes países productores de petróleo del Medio Oriente, como Arabia Saudí, las cotizaciones del crudo se verían impulsadas al alza de forma duradera. Este fenómeno podría comprometer durante mucho tiempo el escenario de recuperación virtuosa del crecimiento americano. Además, la disminución del poder adquisitivo en los países desarrollados tendría un efecto negativo en el crecimiento, mientras que la inflación en los países emergentes seguiría planteando graves problemas.

Está claro que el inversor se halla limitado por numerosos riesgos, a los que deberá hacer frente de manera táctica en el transcurso de los próximos meses, a medida que se vayan disipando o materializando.