Banqueros privados - ¿Perdedores o ganadores de la crisis?
| 31 mayo 2010 |
Por todas partes se escucha que la crisis ya ha pasado. Si nos atenemos a la definición del término propiamente dicha, la crisis ha sido sin lugar a dudas de corta duración. El denominado "punto de inflexión" se habría producido en los mercados de capitales en marzo de 2009, cuando los índices remontaron de mínimos y se acercaron, como por ejemplo el DAX, a los 6'000 puntos apenas considerados posibles a finales del año precedente. |
![]() Por Jacques de SaussureSocio Pictet & Cie |
| |
|
Si nosotros hoy hablamos de "crisis", no nos referimos únicamente al hundimiento y a la recuperación en los mercados de capitales. Nos referimos a una pérdida de confianza de un alcance insospechado en el sistema bancario en su totalidad. Y el resultado no ha sido otro que "perdedores” en todos los frentes.
Es cierto que algunos de ellos pueden hacer referencia a una afluencia más o menos significativa de nuevos fondos provenientes de inversores acaudalados en búsqueda de una mayor seguridad, más solvencia y una política de inversiones tendencialmente más conservadora. Sin embargo, de este último punto se puede sacar una conclusión equivocada. | ||
| |
|
La internacionalización y la capacidad de posicionarse ante las exigencias de un mundo globalizado cada vez más complejas, estos es lo que permitirá diferenciar el trigo de la paja. |
|
En efecto, los beneficios generados por aquellos nuevos fondos en los últimos 18 meses han estado -al igual que los volúmenes de patrimonio en su totalidad- en franco retroceso o han sido excepcionalmente bajos. Han predominado las inversiones en el mercado monetario a corto plazo y bonos, la proporción de acciones se ha reducido en la asignación de activos al nivel histórico más bajo, y todo ello con menores volúmenes. De eso tampoco han podido librarse los banqueros privados económicamente sólidos.
Por una parte, esto significa una presencia internacional bien orientada con equipos con competencias locales, acompañada de la constitución de una masa crítica de patrimonio gestionado y de su diversificación. Y por otra parte, el correspondiente know-how en la gestión de activos y especialmente en las clases de activos complejas como Hedge-Funds, Private Equity, países emergentes o high yield. Tampoco hay que olvidar el tema de la sostenibilidad, si nos referimos ya a una mayor responsabilidad. Los clientes son cada vez más internacionales y más profesionales, en gran parte debido a sus asesores privados y Family Offices. Correspondientemente con sus inversiones, y de manera a mantenerse a largo plazo entre los ganadores, aumentan sus exigencias en asesoramiento así como en soluciones respecto a tecnologías de la información y comunicación. En este sentido, la crisis no ha cambiado nada. Salvo algunas pocas excepciones, los auténticos banqueros privados se han comportado muy bien en tiempos de crisis. La pregunta determinante en los próximos meses y años será conocer en qué medida la presión sobre los beneficios, en algunas casas aisladas, ha afectado a su patrimonio, y si pueden seguir expandiendo su modelo de negocios establemente y además internacionalmente. Ocupar un nicho puede ser también en este momento un modelo de éxito. Es perceptible el deseo unánime de los clientes de disponer de nuevo de una persona de confianza como interlocutor en la gestión de patrimonio. Los banqueros privados, que con su buena reputación y con su patrimonio personal son garantes de sus riesgos comerciales, deberían en principio poder sacar provecho de esta circunstancia también en el futuro. Seguramente esta crisis algún día caerá en el olvido y serán otras las exigencias que ocuparán el primer plano. Para responder a ellas, habrá que estar preparado. |




