Gestión de liquidez
| 04 septiembre 2008 |
| La gestión de liquidez debe responder a un doble objetivo Aunque soporífera para el común de los mortales, la gestión de liquidez está llena de desafíos y de oportunidades para los gestores de patrimonios y los inversores expertos. |
Para Alexandre RisSenior Product Manager Pictet Funds S.A. |
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La gestión de liquidez debe generalmente responder a un doble objetivo: la protección y la remuneración del capital. Pero una gestión personalizada, que permita alcanzar ese doble objetivo en función de las necesidades específicas de cada cliente – bien sea particular o institucional -, requiere por una parte un proceso de consulta riguroso con este último y, por otra parte, un proceso de identificación de los vehículos de inversión apropiados. Recordemos que esta clase de activos se distingue por múltiples características, a las que hay que prestar especial atención, en particular en lo que se refiere a los aspectos fiscales, estructura de gastos y riesgo. En primer lugar, el domicilio del producto de inversión podrá evitar una penalización de varios puntos básicos sobre un activo cuyo rendimiento suele ser ya más bien bajo. Por ejemplo, optando por un fondo monetario domiciliado en Suiza, un inversor que tenga sus activos depositados en territorio helvético estará exento del pago del Droit de Timbre Fédéral, impuesto correspondiente a 15 puntos básicos del valor de los títulos en el momento de la negociación. Para una gestión diaria de la liquidez, con inversiones y desinversiones periódicas, este aspecto resulta especialmente importante. Atención a los gastos ocultos Por otra parte, en el plano de los gastos, es frecuente que las comisiones mermen los tipos oficiales de remuneración anunciados. En el caso de inversiones fiduciarias, no es raro que se cobre una comisión de 0,125% a 0,5% en el momento de la contratación. Considerando unas inversiones en francos suizos, remuneradas al 2-2,5%, el impacto de tales comisiones tiene una importancia significativa. La rentabilidad de las inversiones fiduciarias, renovadas y gravadas a cada vencimiento pro rata temporis, se ve así reducida, particularmente respecto a la de un fondo monetario, que carece de un vencimiento definido (ver gráfico). |
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Comparación de las rentabilidades acumuladas de un depósito fiduciario y de un fondo monetarioAgrandar la imagen |
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Finalmente, en lo que respecta a los riesgos, una inversión fiduciaria implica un riesgo de contraparte – generalmente una entidad bancaria o financiera – considerable y no diversificado. Por su parte, un fondo monetario invierte normalmente en unos 80-100 emisores diferentes, diversificando así ampliamente los riesgos específicos inherentes a los diferentes emisores. Además, los fondos monetarios suelen extender sus inversiones más allá del sector de actividad tradicional de la banca y las finanzas, por ejemplo, suscribiendo títulos de empresas, o bonos soberanos o supranacionales. Los fondos monetarios ofrecen más flexibilidad Además de una seguridad elevada, los fondos monetarios ofrecen también una gran flexibilidad debido al tamaño de las participaciones, generalmente inferior al mínimo exigido para las inversiones fiduciarias. Por otra parte, los fondos monetarios proponen una liquidez diaria, mientras que las inversiones fiduciarias sólo se reembolsan al vencimiento, con importantes penalizaciones en caso de reembolso anticipado, a excepción de los depósitos de 48 horas, que tienen el inconveniente de ofrecer una menor remuneración. No obstante, existe una multitud de productos capaces de satisfacer las más variadas exigencias de los inversores. Por ejemplo, para los que tienen una fuerte aversión al riesgo, se están comercializando ahora nuevos fondos monetarios soberanos que ofrecen una máxima seguridad. Finalmente, mencionemos los fondos monetarios sintéticos, que permiten optimizar ciertos aspectos del riesgo y del rendimiento, frente a las limitaciones particulares a las que puede estar sujeto un inversor. |
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