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Este artículo se publicó en el número especial de L'Agefi "Índices - Fondos de inversión" del 27 de septiembre de 2010.

Invertir en China

26 octubre 2010

En busca del rendimiento duraderoChina presenta todavía importantes oportunidades para los inversores. Una estrategia de inversión long/short ofrece la perspectiva de una mejor rentabilidad por unidad de riesgo.

 
 

Por Lan Wang-SimondGestor Senior, China
Pictet Asset Management
Ginebra


 

Confucio, que vivía en el siglo V antes de Cristo, figura sin duda entre los personajes que más han marcado la civilización china. Uno de sus proverbios, "la gloria más grande no consiste en no haberse caído nunca, sino en haberse levantado después de cada caída", ilustra perfectamente la filosofía con la que el inversor debe acercarse a la renta variable china para obtener ganancias a largo plazo.

En efecto, la financiación del crecimiento de las empresas chinas puede resultar poco rentable, e incluso ocasionar pérdidas para un inversor poco experimentado. A título de ejemplo, desde 2003, la capitalización bursátil del índice de las empresas chinas H-Shares cotizadas en Hong Kong se ha multiplicado por 14, mientras que el índice ha avanzado por un factor de 4.

En un primer análisis, estas cifras ilustran la dilución media importante de una inversión en China. Pero en vista de los valores extremos de este fenómeno, una estrategia de inversión a la vez long y short augura excelentes perspectivas. Esta estrategia total return ofrece incluso la posibilidad de neutralizar una parte del riesgo exclusivamente relacionado con las fluctuaciones del mercado (riesgo sistemático) y de proporcionar al inversor una rentabilidad más elevada por unidad de riesgo.

Las empresas capaces de generar suficiente liquidez en tesorería para autofinanciarse y que aprovechan el continuo fuerte crecimiento de la economía china constituyen naturalmente unas candidatas muy atractivas para la parte larga de una cartera centrada en China. En particular, las “estrellas ascendentes”, es decir, las empresas que parecen capaces de sorprender a los mercados con unos beneficios superiores a las estimaciones y que se benefician de valoraciones bajas, figuran entre las más atractivas. A la inversa, las empresas sobrevaloradas que presentan riesgos de decepción en cuanto a sus beneficios, pueden ser excelentes candidatas para la venta a corto.

Aparte de estas consideraciones meramente cuantitativas, extraer un beneficio de la situación económica china requiere un análisis minucioso de sus motores de crecimiento, que se hallan en pena transformación. En este sentido, el del consumo privado presenta un gran interés. Debido principalmente a la evolución demográfica, pero también a una voluntad política de depender menos de las exportaciones, el consumo debería pasar de una proporción en torno al 38% del PIB al 45% en el transcurso de los próximos diez años.


 

Las empresas capaces de generar suficiente liquidez en tesorería para autofinanciarse y que aprovechan el continuo fuerte crecimiento de la economía china constituyen naturalmente unas candidatas muy atractivas para la parte larga de una cartera centrada en China.

 

 

Por otra parte, de aquí a 2015, con una hipótesis conservadora de crecimiento económico del 5%, una gran mayoría de provincias chinas debería producir un PIB anual por habitante superior a un nivel de 3.000 a 4.000 dólares. Esta zona define el umbral a partir del cual el consumidor dispone de un margen de maniobra discrecional para sus gastos.

Este fenómeno ya está provocando cambios en el tejido económico del país. Para descubrir los próximos Wal-Mart, Nestlé y eBay de este mundo, sólo hay que dar un paso. En este sentido, existe una multitud de pequeñas empresas chinas que ofrecen hoy en día márgenes de beneficios estables, una oferta equilibrada de productos, así como un creciente reconocimiento de su marca. Teniendo en cuenta que cada una de las 23 provincias chinas cuenta con una media de 40 millones de habitantes, todas presentan características específicas propias dignas de una auténtica nación, ofreciendo diversas oportunidades de inversión a largo plazo.

Aun cuando los chinos necesitan reducir su dependencia de sus exportaciones, el desarrollo de las infraestructuras de transportes aéreos, viales, ferroviarios o portuarios proseguirá a un ritmo sostenido. Al mismo tiempo, la demanda energética también va a reforzarse, pero la intensidad energética, es decir, la relación entre el consumo de energía y el producto interior bruto, debería disminuir en vista de unas normas anticontaminación más estrictas. Por otra parte, los programas gubernamentales que favorecen las energías limpias ofrecen otras oportunidades de inversión, a la vez long y short.

De manera general, el desafío consiste en determinar quién se convertirá en el actor dominante en un sector determinado y quiénes serán las víctimas. Este enfoque de inversión es necesario para generar una rentabilidad duradera invirtiendo en China. Además de un dominio de las reglamentaciones vigentes en la economía, requiere un profundo conocimiento de las empresas y de las personas que las dirigen. Su implementación, en la parte long, puede calificarse de Buy and Homework más que Buy and Hold.

Nuestra experiencia nos dice que un enfoque long/short del mercado de renta variable china puede resultar particularmente eficaz si se implementa en tres fases. La primera consiste en construir posiciones individuales de longs y de shorts, sobre la base de convicciones fuertes, principalmente relacionadas con el crecimiento y con las valoraciones de las empresas analizadas. La segunda comprende pares de posiciones long/short, de ganadores y de perdedores dentro de un mismo sector o de un tema particular. La última consiste en extraer una rentabilidad superior de los títulos con respecto a su índice de referencia, comprándolos y vendiendo el índice al descubierto mediante contratos a plazo (futures).

China sigue siendo una de las economías que ofrece a los inversores industrias con un potencial muy elevado, con unas empresas poco cubiertas por el análisis financiero. Aún cuando un sesgo long de la inversión parece el más apropiado teniendo en cuenta las perspectivas muy favorables de la economía china, unas posiciones short permiten a la vez estabilizar la cartera en caso de turbulencias y de aprovechar más fuentes de riesgo para producir rentabilidades. Al igual que la filosofía de Confucio citada en el preámbulo, este enfoque debería proporcionar a los inversores el instrumento necesario, no sólo para levantarse fácilmente después de cada caída, sino también para sacar el máximo provecho de uno de los casos de crecimiento más extraordinarios de la historia económica mundial.