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Artículo publicado en el diario South China Morning Post el 24 de octubre de 2010.

Gobierno familiar y sucesión

23 diciembre 2010

¿Puede una estructura familiar resistir los asaltos de un caballo de Troya?Recientemente las malversaciones de las finanzas helenas han hecho correr ríos de tinta en la prensa financiera. Pero ya la mitología griega relata muchos hechos interesantes referentes a las tribulaciones de sus dinastías.

 
 

Grégoire ImfeldClient Relationship Management Family Office
Pictet Wealth Management

Ginebra


 

Nos cuenta, por ejemplo, cómo el rey Príamo y la reina Hécuba, herederos de la monarquía de Troya desde hacía generaciones, fueron advertidos en un sueño profético de que su hijo Paris, príncipe de Troya, causaría un día la perdición de su reino. El presagio se cumplió: años después, Paris raptó a la esposa del rey de Esparta. Sufrió el castigo impuesto por la mayor parte de los reyes griegos, quienes formaron una coalición y, tras diez años de asedio, entraron en la ciudad gracias al legendario caballo de Troya.

Esta historia ilustra una problemática con la que aún hoy en día se siguen encontrando las grandes familias: la de la transmisión y la preservación de un patrimonio privado a través de las generaciones. Y es que, según el dicho popular, “la primera generación crea la empresa, la segunda la desarrolla, y la tercera la arruina.” Parece una fatalidad, pero, ¿es posible atajar ese fenómeno?

La respuesta es claramente afirmativa, a condición de que se tengan en cuenta los aspectos del gobierno familiar (más conocido por su denominación anglosajona de family governance). Aunque no por ello debemos olvidar nuestros conocimientos de griego: el origen del término “gobierno” se remonta a Platón, quien utilizaba la palabra kubernêtikê para referirse al gobierno de un barco. De hecho, los términos "gobierna", "gobernalle" y "gobierno" o incluso "gobernante" comparten todos ellos esa raíz.

El gobierno designa ante todo un movimiento de “descentralización” de la toma de decisiones, con una multiplicación de los lugares y los actores implicados en el proceso. Refleja la implantación de nuevos modos de regulación más flexibles, basados en la colaboración entre diversos actores.

Antes de entrar en el fondo de la cuestión, señalemos asimismo que en la Antigua Roma, y también en Europa bajo el Antiguo Régimen, el término “familia” abarcaba a todos los habitantes de la casa, en particular a los criados y a los esclavos.

La expresión “Gobierno Familiar” sugiere pues una descentralización de la toma de decisiones para todos los habitantes de la casa. ¡Pero a ver quién les explica a Príamo y a los empresarios que deberían delegar su toma de decisiones a terceros! Y sin embargo, si se tienen en cuenta algunos preceptos de gobierno familiar que en ocasiones aconsejan optar por ese tipo de soluciones, es posible transmitir un patrimonio de generación en generación, a pesar de que, según diversos estudios, el índice de fracaso ronda el 70%.


Con frecuencia, el aspecto central de la consulta es el financiero, pero en realidad, sólo representa el aspecto visible y tangible, como un iceberg. Y es que el éxito de la transmisión depende de los aspectos del capital no financiero. Estos son por tanto determinantes para el éxito de la transmisión financiera, y no a la inversa.

 

En la actualidad, es conveniente que el tema del gobierno familiar se difunda y se conozca mejor. A menudo englobada en soft skills, se percibe como un planteamiento poco tangible, y adolece de falta de reconocimiento pese a que en la práctica, numerosos asesores financieros hacen referencia a él sin saberlo.

"Tengo que transmitir mi capital a mis hijos. ¿Qué me recomienda?" Muchos profesionales de la inversión y gestores de Family Office reconocerán ese tipo de consulta. Algunos contestarán proponiendo vehículos legales y/o una distribución de activos personalizada, soluciones que se apoyan superficialmente en aspectos vinculados con el gobierno familiar.

Pocos asesores se interesarán por el capital no financiero de la familia, a pesar de que esa dimensión constituye el verdadero vector del éxito de una transmisión patrimonial intergeneracional. Por capital no financiero, hay que entender el capital humano (talento, salud...), intelectual (formación, experiencia...), espiritual (religión, tradiciones...) y social (valores morales, filantropía...)*. El objetivo consiste en unir a los miembros de la familia identificando y aliando sus fuerzas y sus intereses. Con frecuencia, el aspecto central de la consulta es el financiero, pero en realidad, sólo representa el aspecto visible y tangible, como un iceberg. Y es que el éxito de la transmisión depende de los aspectos del capital no financiero. Estos son por tanto determinantes para el éxito de la transmisión financiera, y no a la inversa.

 

 

Ahora bien, la empresa familiar típica, como las hay a millones, a menudo es obra de un empresario. Según el esquema clásico, éste dirige los negocios de su sociedad, y con el paso de los años va incorporando a algunos miembros de la familia. En ciertos casos, la actividad de la sociedad crece de manera sustancial, como también su valor. Esa etapa constituye el origen de la formación del patrimonio financiero. En esa fase, a veces algunos empresarios se plantean las inversiones financieras como una fuente de rentabilidad similar a la de su patrimonio industrial.  

Sin embargo, suelen olvidar que la rentabilidad del capital que pueden esperar de su propia empresa es a menudo más elevada que la que pueden conseguir con un activo financiero. En efecto, las grandes fortunas se crean con más frecuencia a través de empresas. Nuestra experiencia nos ha enseñado que, en ocasiones, más vale aconsejar a un cliente que reinvierta sus dividendos en su empresa para alcanzar sus objetivos, sean éstos de carácter financiero o de otro tipo.

Por lo general, el catalizador de la implantación de un gobierno familiar aparece cuando se plantea el tema de la sucesión del fundador. Este último, a veces dotado de un carácter dominante y controlador, puede querer planificar hasta el último detalle de la transmisión del patrimonio a todas las generaciones futuras. Entonces es frecuente que, para que se pueda garantizar la transmisión, haya que reestructurar a fondo tanto el órgano de dirección de la empresa como la estructura que gobierna el patrimonio familiar. A posteriori, se cae en la cuenta de que el patriarca habría podido planificar la cuestión de la sucesión años antes, anticipándose a ella concretamente a través de una comunicación y una organización adecuadas dentro de la familia. Sin embargo, en su descargo hay que decir que por desgracia, los grandes éxitos resultan difíciles de planificar al principio de una carrera.

Pero por norma general, cuanto más apremiante pasa a ser el tema, más delicada se vuelve la operación de transmisión. Y es que muchas veces las estructuras de las empresas familiares son fruto de decisiones emocionales, en especial en materia de promoción de los miembros de la familia a cargos o funciones decisivos. Un servicio de asesoramiento independiente permite contrastar con la realidad las decisiones derivadas de estructuras emocionales. ¡En ocasiones incluso es necesario proteger a la familia contra sí misma! El aspecto emocional también se debe tomar seriamente en cuenta en la organización de las estructuras de gobierno del patrimonio familiar.


Por lo tanto, la manera de reforzar las murallas que protegen un patrimonio familiar frente a cualquier caballo de Troya contemporáneo es mediante un proceso consultivo a largo plazo. Aunque la gestión del capital financiero parezca revestir la máxima importancia, la del patrimonio no financiero que se perfila y desarrolla con el paso de las generaciones lo es aún más. Nuestra experiencia nos ha demostrado por tanto que el éxito y la perennidad de una dinastía dependen de la capacidad de la familia de tomar en cuenta sus diversos capitales no financieros y su complementariedad a través del tiempo. De ese modo se podrán prever con serenidad los aspectos de protección, crecimiento y control de la evolución del capital financiero a través de las generaciones.

Por consiguiente, todo indica que la piedra angular de una transmisión patrimonial lograda en el seno de una familia se apoya en un asesoramiento prudente e independiente en materia de sucesión y de gobierno.


 

* Definición del patrimonio familiar desarrollada por James E. Hughes, Family Wealth, Keeping it in the Family: How Family Members and Their Advisors Preserve Human, Intellectual and Financial Assets for Generations.