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Este artículo fue publicado originalmente en francés el 25 de enero de 2010 en el diario L'AGEFI.

La ventaja de las energías limpias

06 abril 2010

Un sector en crecimiento y a un precio razonableLas políticas chinas y americanas en materia de energías limpias están cambiando radicalmente en el momento en que las cotizaciones bursátiles de muchas empresas del sector se sitúan en niveles muy atractivos.

 
 

Philippe de WeckGestor senior
Pictet Funds (Lux) Clean Energy
Ginebra


 

"Vamos a explotar la energía del sol, del viento y del suelo para accionar nuestros coches y nuestras fábricas". Con estos términos describía el presidente Obama su política energética en el discurso de investidura el 20 de enero de 2009. Más recientemente, poco antes de la cumbre de Copenhague, basándose en datos de 2005 anunció un objetivo concreto de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en territorio americano del 17% de aquí a 2020.

 

Paralelamente, China anunció su intención de rebajar entre un 40 y un 45% su "intensidad de carbono" de aquí a 2020, tomando también como referencia el año 2005. Pekín revelaba así por primera vez un objetivo concreto en la lucha contra las emisiones de CO2.

 

Con respecto a la cumbre de Kioto de 1997, en la que se puso de manifiesto una falta de voluntad tanto por parte de Washington como de Pekín, observamos un cambio de rumbo radical de las políticas adoptadas por las dos potencias mundiales. Este cambio es significativo pues su parte de responsabilidad mundial en materia de emisiones de gases de efecto invernadero asciende al 40%.


Si los países cumplen sus compromisos, las compras de instalaciones productoras de energías limpias van a proseguir así a un ritmo sostenido en el transcurso de los próximos decenios. Cabe señalar que esta voluntad política se manifiesta en el momento justo en el que las instalaciones capaces de producir energías limpias compiten cada vez más con las fuentes tradicionales de energía. Estos fenómenos deberían, por consiguiente, suscitar el interés de los inversores.


Los campos de la energía solar y eólica son probablemente los más prometedores, tanto desde el punto de vista de la innovación como de las inversiones.

 

Concretamente, el gobierno americano ha anunciado su intención de dedicar 150.000 millones de dólares a la compra de equipos de producción de energías limpias en los diez próximos años. Por otra parte, se ha comprometido a fomentar las energías verdes, asignando 118.000 millones de dólares a este proyecto en su plan de reactivación de la economía. Este concepto asciende a 218.000 millones de dólares en el plan de reactivación chino. Y Europa no se queda atrás, puesto que invertirá también en este campo para alcanzar su objetivo del 20% de energías renovables de aquí a 2020.

Por lo tanto, un enfoque selectivo de inversión en el sector resulta particularmente atractivo hoy en día. Ciertas empresas ofrecen efectivamente buenas perspectivas de crecimiento de los beneficios y niveles razonables de valoración. Este último aspecto está relacionado con la crisis crediticia de los últimos meses, que ha penalizado a las empresas que necesitaban una financiación importante de los bancos para la construcción de sus instalaciones de energías renovables.

En efecto, la innovación constante en el ámbito de los equipos de producción de energía solar o eólica, por ejemplo, requiere inversiones importantes. Una asimetría favorable al inversor parece haber surgido así en el sector de las energías limpias: las perspectivas de crecimiento reaparecen de forma tangible con los planes de inversión gubernamentales y el restablecimiento de los mecanismos de crédito, mientras que las cotizaciones bursátiles aún reflejan ciertas dificultades causadas por la crisis financiera.

Pero el motor principal a largo plazo del crecimiento del sector energético, y de las energías limpias en particular, radica en la evolución demográfica. Según las previsiones, la población mundial podrían ascender a 9.000 millones de habitantes de aquí a 2050, es decir un aumento de más de un tercio. Históricamente, el crecimiento de la población mundial ha ido acompañado de un aumento proporcional del consumo energético. La tendencia debería seguir así, tanto en los países desarrollados como en las regiones emergentes. El gráfico siguiente refleja la evolución histórica del consumo de energía a escala mundial, así como sus diversas fuentes desde 1965. Muestra que en sólo estos últimos 45 años, nuestras necesidades energéticas casi se han triplicado.


Evolución del consumo mundial de energía y sus diferentes fuentes (EJ/año*)


Fuente: BP Statistical review of World energy, 2009
*EJ = Exajulios = 1018 julios


Como la conservación del medio ambiente para las futuras generaciones se ha convertido en una prioridad mundial, el continuo crecimiento del consumo energético integrará inevitablemente un nivel cada vez mayor de energías limpias o renovables. Por otra parte, aunque se descubran constantemente nuevas reservas energéticas de petróleo y de gas, su explotación requiere cada vez más capital y energía. Para ilustrar este fenómeno, simplemente tengamos en cuenta que en 1900 se necesitaba un barril de petróleo para extraer 100 barriles. Hoy en día, como el acceso a los recursos es cada vez más difícil, con un barril no se extraen más que 15. Además, según diversas fuentes , las reservas mundiales conocidas y probadas alcanzarían 42 años en el caso del petróleo, 60 años en el del gas natural y 122 años en el del carbón.

Por lo tanto, cada vez más participantes en este sector – Estados o personas – reconocen que hay que adoptar energías alternativas. En este sentido, los campos de la energía solar y eólica son probablemente los más prometedores, tanto desde el punto de vista de la innovación como de las inversiones. En el primero, existen empresas atractivas que comercializan productos patentados y disponen de una cuota de mercado significativa. En el segundo, surgen excelentes oportunidades entre las empresas de explotación de los parques eólicos, cuyos rendimientos son previsibles. Pero hay también otros sectores, como los de la energía hidroeléctrica, geotérmica o incluso de la biomasa, que ofrecen buenas perspectivas de inversión.

 

 A la espera de la adopción a gran escala de las energías renovables, también conviene interesarse por los títulos de las empresas que proponen soluciones para aumentar la eficiencia energética y reducir las emisiones de CO2. En este sentido, el campo del smart grid parece muy interesante. Se trata de una red de distribución de electricidad "inteligente", que utiliza la informática para optimizar la producción y la distribución, así como la

relación entre la oferta y la demanda entre productores y consumidores. A nivel del consumidor, el smart grid se traduce en la utilización de un smart meter, o contador inteligente, que produce una facturación por tramo horario. Le permite elegir la mejor tarifa de los distintos proveedores y adaptar las horas de consumo, en función de las tarifas propuestas. Por su parte, el sector de la iluminación ofrece también un potencial importante de ahorro energético, en particular en el ámbito de los LED (Light Emitting Diodes).


Como hemos visto, no sería lógico querer depender demasiado rápido de las energías renovables exclusivamente. Mientras tanto, deben tenerse en cuenta otras opciones realistas. Debería privilegiarse el gas natural, cuya combustión produce proporcionalmente mucho menos CO2 que la del petróleo o la del carbón. Por lo tanto, existen también numerosas posibilidades de inversión en este sector.

Finalmente, una rentabilidad de gestión consistente y superior a la media en el campo de las energías renovables exigirá un planteamiento a la vez selectivo y diversificado. Pues, aunque existen pequeñas empresas muy prometedoras, a menudo éstas presentan también un riesgo específico muy elevado. Una cartera de títulos o un fondo de inversión ofrecen así al inversor la perspectiva de una doble recompensa. La primera es ética, pues el inversor podrá contribuir a la conservación del medio ambiente para las generaciones futuras. Y la segunda tiene muchas probabilidades de materializarse en una excelente rentabilidad financiera a largo plazo.


 

* Fuente: HSBC

** Fuente: BP Statistical review of World energy, 2009 y "Potential Supply of Natural Gas in the United States", American Gas Association, Junio 2009