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Artículo publicado en la revista Professional Adviser HK el 20 de junio de 2011.


Vías para abastecer a todos de alimentos, a un precio razonable

12 julio 2011

La necesidad de alimentos a precios asequibles siempre ha constituido una inquietud vital.Las oportunidades de inversión a largo plazo atractivas, resultantes de la actividad humana en la Tierra, se pueden agrupar en las denominadas "megatendencias". Se puede decir que las empresas de la cadena agrícola que ayudarán a producir suficientes alimentos para la población mundial de 9.100 millones de personas en 2050 representan una de ellas.

 
 

Gertjan van der GeerSenior Investment Manager Pictet-Agriculture
Pictet Asset Management
Ginebra


 

La necesidad de alimentos a precios asequibles siempre ha constituido una inquietud vital. A menudo ha desencadenado inmigración, revoluciones y guerras. La subida mundial de los costes alimentarios a un máximo histórico el pasado febrero –según las cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)– hizo de catalizador para la revolución tunecina.

No solo la gente con recursos limitados de Túnez, sino también los de Egipto, derrocaron posteriormente a sus líderes autócratas en un paso provocado en parte por la incapacidad de sus gobiernos para controlar los excesivos precios alimentarios. Lógicamente, un pequeño cambio en los precios influye en la conducta de los pueblos en países donde los precios de los alimentos representan hasta un 50% de los índices de precios al consumo.

Hay factores a corto plazo que explican la reciente escalada de los precios. Una sequía el verano pasado en Rusia hizo que sus autoridades prohibieran la exportación de cereales. Por otra parte, el mal tiempo arruinó cosechas en Canadá y Australia, y en China la producción de arroz se vio perjudicada por inundaciones. 

A corto plazo, los precios están sujetos principalmente a distorsiones en la oferta. Pero el desafío que representa la demografía a largo plazo es más alarmante. Según la FAO, la producción alimentaria mundial tiene que aumentar un 70% de aquí a 2050 para poder satisfacer la demanda de la población del mundo, que se proyecta aumente más de un 30% para entonces.

En consecuencia, los medios para seguir otra Revolución Verde son indispensables para aumentar los rendimientos agrícolas y aplacar los temores maltusianos. La primera Revolución Verde de finales de los 60 y los 70 permitió que la oferta alimentaria mundial se triplicara, gracias a cultivos cruzados, mejores fertilizantes y grados superiores de mecanización.


Financiando operaciones en diversas áreas de la agricultura, los inversores contribuyen a transformar nuestras vidas en todo el mundo, así como nuestros hábitos alimentarios.

 

Actualmente, por primera vez desde esa primera Revolución Verde, el crecimiento de los rendimientos de las cosechas se ha desacelerado hasta una tasa inferior a la del crecimiento de la población. Mientras que los rendimientos de las cosechas de trigo, por ejemplo, crecieron al ritmo de un 3% anual entre 1961 y 1990 y del 0,5% entre 1990 y 2007, el crecimiento medio de la población durante esos períodos fue del 1,8% y 1,4%, respectivamente. Como afirma un informe especial reciente de The Economist, "Alimentando al mundo", el uso de fertilizantes a escala mundial y otros insumos puede haber disminuido en los últimos años, lo que explicaría la desaceleración. Que los agricultores se inclinen por la calidad, por ejemplo optando por cosechas más nutritivas, a costa de la cantidad, es un factor importante. Además, los agricultores pueden hallar valor en satisfacer la demanda de alimentos orgánicos.

Estos factores se encuentran entre los que hacen que los precios alimentarios estén en una tendencia alcista secular. Pero, para controlar las subidas de precios, Tom Vilsack, Secretario de Estado de Agricultura de EE.UU., resumió hace poco las medidas que es preciso adoptar: "Necesitamos un esfuerzo concertado del sector privado, de los gobiernos y de las instituciones multilaterales para mejorar la transparencia y la información del mercado, aumentar la productividad agrícola y facilitar el comercio."

Los inversores que quieran participar en el aumento de la productividad agrícola tienen varias vías a su alcance. Financiando operaciones en diversas áreas de la agricultura, los inversores contribuyen a transformar nuestras vidas en todo el mundo, así como nuestros hábitos alimentarios. Las inversiones en la industrialización de insumos agrícolas, por ejemplo, contribuyeron a duplicar la producción de cereales en Asia entre 1970 y 1995, salvando al subcontinente indio de una hambruna masiva, dado que la población aumentó de 670 millones a 1.180 millones.

En la actualidad, se necesitan más inversiones en tres áreas diferentes para aumentar la producción agrícola.

En primer lugar, todavía hay posibilidad de mejoras en insumos agrícolas. Una maquinaria más eficiente, semillas innovadoras, productos que combatan las plagas y las enfermedades, así como nuevos desarrollos en el campo de los fertilizantes eficientes en costes en las tres principales categorías de abonos –nitrógeno, fosfato y potasio– permitirán menores costes de producción, mayores rendimientos y menores precios alimentarios.

En segundo lugar, contribuir –proporcionando acceso al capital– a la expansión de técnicas de gestión agrícola avanzadas ayuda a conseguir economías de escala y una mayor eficiencia en la producción alimentaria, junto con una significativa reducción de los desperdicios. Dado que la industria agrícola todavía está muy fragmentada en el mundo entero, el mantener buenas prácticas en la agricultura mejora los rendimientos, eleva la calidad de las tierras de labranza, recorta los insumos y reduce los costes globales.

En tercer lugar, los vínculos entre productores y consumidores también pueden mejorarse en gran medida. Muchas empresas activas en distribución eficiente, servicios logísticos, compras, almacenamiento y transporte constituyen oportunidades de inversión atractivas. En concreto, entre las empresas con buenas perspectivas de crecimiento se encuentran las procesadoras de productos cultivados (incluyendo la eliminación de toxinas) y las dedicadas a la conservación y consistencia de los alimentos. Otras áreas de interés para los inversores abarcan las pruebas de alimentos, el reciclado de residuos orgánicos, los servicios rurales y la trazabilidad de productos.

El sueño de erradicar el hambre puede volverse realidad algún día. Para ayudar en este empeño, los inversores pueden dar un paso adelante y decidirse a financiar a las empresas que mejor posicionadas estén para proporcionar soluciones que afronten el reto de la creciente demanda. Además de lograr una satisfacción moral, realmente también pueden esperar una atractiva rentabilidad económica.